Mujer de 29 años de edad, sana, sin antecedentes mórbidos de importancia, en proceso de amamantamiento de su hijo de cuatro meses. Procedente de la zona suburbana de Villa Alemana, Región de Valparaíso. Vive en una casa que dispone de agua potable y alcantarillado; posee un perro, dos gatos y un conejo como mascotas. Como dueña de casa, es ella quien prepara los alimentos. En el último mes, separado por quince dias, habia efectuado dos viajes a la ciudad de Talcahuano, Concepción, a consecuencias del desastre ocurrido en la casa de un familiar por el terremoto y tsunami de febrero de 2010.
La paciente acudió a Consultorio Periférico de Villa Alemana con dos ejemplares de gusanos eliminados por la boca hacia siete dias. Relató que se encontraba durmiendo y despertó al sentir una sensación muy extraña en su garganta y luego en su boca; frente al movimiento de un cuerpo extraño en la boca, con su lengua lo aprisionó contra el paladar para retirarlo con sus dedos. Lo dejó sobre su velador donde observó que se enroscaba. Posteriormente eliminó un segundo ejemplar; en ambos casos sin tos, expectoración ni vómito. Durante el dia habia presentado malestar general, náuseas, diarrea acuosa, hiporexia, dispepsia, meteorismo y fiebre. Relató haber consumido merluza cruda (cebiche) once días atrás y negó el consumo de verduras crudas en la familia. La familia integrada por seis componentes: su esposo, su hermana (18 años), tres hijos de nueve y cinco años y el menor de cuatro meses, no presentaron signos ni síntomas. El médico tratante le indicó terapia con mebendazol 100 mg, dos veces al día, por tres días.

En el laboratorio del consultorio, por las características morfométricas se sospechó que los ejemplares correspondían a A. lumbricoides en estado juvenil. Por igual motivo se efectuó examen copro-parasitario seriado, que resultó negativo.
Uno de los ejemplares de los gusanos eliminados fue derivado al laboratorio de Parasitología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso para comprobar el diagnóstico. Se realizó el estudio morfométrico, destacando su color amarillento, una forma cilíndrica de extremos aguzados rojizos, de 3,9 cm de longitud y 1,0 mm de ancho. Microscópicamente, se comprobó la presencia de tres labios en el extremo anterior; uno dorsal con dos papilas y con sólo una cada uno en los dos labios ventrolaterales3 rodeando la cavidad oral.

Con el objeto de una mejor observación de las características del gusano, el ejemplar fue sometido a diafanización en lactofenol de Amann. El diagnóstico fue corroborado al visualizar microscópicamente los tres labios que rodean la cavidad oral triangular en el extremo anterior, y por las características del tubo digestivo por transparencia (esófago corto, intestino aplanado recorriendo toda la longitud del cuerpo, terminado en recto).

Obtenido el diagnóstico de certeza, se sostuvo entrevista telefónica con la paciente: se le indicó las medidas profilácticas para evitar la reinfección y se le sugirió control mediante examen copro-parasitario seriado, el que reveló formas vacuoladas de Blastocystis hominis. Como investigación complementaria se efectuó examen copro-parasitario seriado a los integrantes de su grupo familiar, evidenciándose formas vacuoladas de B. hominis y quistes de Entamoeba coli en su hermana; en el resto de los integrantes el estudio fue negativo.
