Hombre de 47 años con antecedentes de diabetes mellitus diagnosticada cinco años antes, con irregular control metabólico (amaurosis bilateral y dos hospitalizaciones en el último año por cetoacidosis diabética), y en tratamiento inicialmente con glibenclamida y luego insulina NPH. Consultó por cuadro de dos semanas de evolución caracterizado por dolor y aumento de volumen progresivo de la pierna izquierda secundario a una caída, asociado a somnolencia, anorexia y dificultad respiratoria, sin fiebre. En una centro primario de salud se le administró 4 millones de UI de penicilina G sódica.
A su ingreso al servicio de urgencia se le constató en sopor, afebril, hipotenso y deshidratado. Al examen físico de las extremidades inferiores destacaba una lesión necrótica y flictenas en la zona pretibial izquierda de 30 x 10 cm, ausencia de pulsos poplíteo y pedio a la palpación.
Los exámenes mostraron leucocitosis (20.400/mm3), hiperglicemia (539 mg/dL), acidosis metabólica (pH 6,9), proteína C reactiva elevada (189 mg/L) y disfunción renal (creatininemia: 1,87 mg/dL, potasio: 5,5 mmol/L).
Se le efectuó aseo quirúrgico encontrándose una necrosis muscular del compartimiento antero lateral de la pierna izquierda; se envió muestras para cultivo y biopsia. Ingresó a la UCI con el diagnóstico de fascitis necrosante y sepsis grave, iniciando tratamiento antimicrobiano con ceftriaxona y clindamicina, analgesia con fentanilo y corrección metabólica con bicarbonato de sodio, gluconato de calcio, aporte de volumen e insulina.
Evolucionó hacia la estabilidad, afebril, con mejoría de sus parámetros metabólicos pero con persistencia y progresión de la lesión necrótica en la pierna izquierda. El estudio histopatológico informó la existencia de un tejido fibroconectivo denso y muscular esquelético con un proceso inflamatorio agudo necrosante y presencia de elementos micóticos de tipo hifas no septadas, compatibles con mucor, por lo que se indicó anfotericina B desoxicolato. El cultivo resultó negativo para elementos micóticos.
Luego de 20 días de tratamiento antifúngico y tres aseos quirúrgicos, la RM evidenciaba un compromiso infeccioso necrosante hasta la tuberosidad de la tibia por lo que se decidió realizar amputación suprapatelar de la pierna izquierda. El estudio con biopsia intra-operatoria del margen de sección proximal no demostró la presencia de elementos micóticos de tipo mucor.
El paciente evolucionó favorablemente desde el punto de vista quirúrgico e infeccioso completando 30 días de tratamiento con anfotericina B. Fue dado de alta encontrándose, al momento de preparar este reporte, bajo controles con fisiatra y terapia ocupacional.
