Lactante de sexo masculino, nacido con 35 semanas de gestación, adecuado para la edad gestacional, peso de nacimiento de 2.660 g, Apgar 9-10, sin patologías en el período de RN inmediato y alimentado con lactancia materna exclusiva.
Al mes de vida (noviembre de 2005), consultó por un cuadro de tos de un día de evolución, decaimiento, inapetencia y vómitos post-prandiales. En el trayecto al hospital presentó un episodio de apnea, que respondió al estímulo táctil realizado por los padres. Ingresó respirando en forma espontánea, pero con pausas respiratorias a repetición, lo que motivó su traslado a la unidad de cuidados intensivos pediátricos (UCIP).
Al ingreso se constató un niño en regulares condiciones generales, reactivo, conectado, con estabilidad hemodinámica, y estertores aislados a la auscultación pulmonar. Debido a un nuevo episodio de apnea, de 40 segundos de duración, debió ser conectado a ventilación mecánica invasora (VMI).
Entre los exámenes realizados al ingreso, presentó una glicemia normal, hematocrito de 37%, hemoglobina 12,4 g/dl, leucocitos de 6.470 céls/mm3, (segmentados 29%), baciliformes 0%>, linfocitos 59%>) y plaquetas 245.000 céls/mm3 y PCR 0,6 mg/L. El LCR fue normal, el urocultivo y los hemocultivos negativos. La ecograña encefálica no mostró alteraciones. En la radiografía de tórax de ingreso se evidenció un infiltrado intersticio alveolar bilateral, sin imágenes de consolidación ni de efusión. El estudio de ADV por aislamiento viral e IFI, de VRS, Flu y paraFlu por IFI, y de Bordetella pertussis por IFD fue negativo.

Se inició tratamiento empírico con cefotaxima y ampicilina. Evolucionó con aumento de los parámetros ventilatorios y necesidad de 02 con Fi02 de 100%>, los gases se mantuvieron con tendencia a la acidosis respiratoria, lo que dificultó el manejo del paciente, pasando por varias modalidades en el ventilador convencional, y un importante componente obstructivo, por lo que se agregó metilprednisolona. Por la gravedad del paciente y ante la sospecha de un cuadro de etiología viral, se solicitó un estudio viral complementario y amplio, que incluyó la pesquisa de MPVh. En el aspirado traqueal (AT) obtenido al séptimo día de hospitalización, se buscó CMV por técnica de aislamiento viral rápido {shell vial), ADV por técnica de cultivo celular e IFI, VRS por técnica de IFI, Chlamydia trachomatis y Pneumocystis jiroveci mediante RPC y cultivo bacteriano cuantitativo de aspirado traqueal, todos los cuales fueron negativos. Desde la secreción bronquial obtenida, se amplificó un fragmento del gen N de MPVh mediante la RPC en tiempo real (RPC-LC)10.

Al octavo día de evolución experimentó un deterioro, con bradicardia e hipotensión arterial, que respondió al aporte de volumen. En una nueva radiografía de tórax se observó un compromiso alveolar multifocal, hiperinsuflación bilateral, sin evidencia de efusión y una ecocardiograña que no mostró alteraciones. Se decidió agregar eritromicina al tratamiento inicial cambiándose, posteriormente, a azitromicina.

A los 10 días de evolución, tras completar 10 días de cefotaxima y cinco de azitromicina, se logró extubar, no presentando pausas respiratorias ni apneas durante dos días. El aporte de 02 se suspendió al tercer día post extubación, manteniéndose en buenas condiciones generales y sin dificultad respiratoria. La radiografía de tórax de control mostró imágenes intersticiales bilaterales, algo más confluentes en la zona paracardíaca izquierda. Se dio de alta con kinesioterapia ambulatoria, por persistencia de la signología húmeda.
Por la reaparición de cianosis durante una sesión de kinesioterapia ambulatoria y la presencia de atelectasia del lóbulo superior izquierdo e infiltrado intersticial bilateral, debió ser rehospitalizado. En esta nueva oportunidad, la IFI para ADV, VRS, Flu y paraFlu fueron negativas. Tras un período de observación, fue nuevamente dado de alta. Continuó presentando pausas respiratorias por lo que se efectuó un estudio polisom-nográfico y metabólico con resultados normales. Para descartar fibrosis quística, se le solicitó estudio genético que fue normal. En los controles ambulatorios se detectó hiperreactividad bronquial, tratándose con corticosteroides inhalatorios. El desarrollo pondo-estatural y psicomotor es actualmente normal para su edad.
