Se trata de un paciente de 54 años, con historia de tabaquismo abandonado 12 años antes (20 paquetes-año) y espondilitis anquilopoyética, que ingresó en nuestro hospital en Marzo de 2002 por cuadro sugestivo de infección respiratoria y hemoptisis. En la exploración física, incluyendo exploración del área farino-laríngea, analítica general y espirometría al ingreso no se encontraron hallazgos de interés. En la radiografía de tórax se observó una masa en el segmento posterior del lóbulo superior derecho, que en la Tomografía Computerizada (TC) medía 4,4 x 3,8 cm y parecía afectar la pleura. A nivel abdominal el estudio fue normal y las citologías de esputo resultaron negativas. Se practicó una broncoscopia, en la que la lesión apareció en la localización descrita, bien delimitada y de color rojo- brillante. Ante el fácil sangrado de la tumoración, no se practicó punción. El 11/04/02 se realizó una disección extrapleural y lobectomía superior derecha, con resección de adenopatías hilio-mediastínicas. La pieza quirúrgica fue informada como tumor macroscópico de 5x4x4 cm, que histológicamente correspondía a un carcinoma de célula grande poco diferenciado variante linfoepitelioma-like. La pleura parietal estaba infiltrada, y las adenopatías resecadas fueron negativas para invasión tumoral, por lo que se estadió como T3N0M0 (IIb).

Entre julio y septiembre de 2002 recibió radioterapia (RT) complementaria a nivel de mediastino y ápex pulmonar derecho (46 Gy, con sobreimpresión de 20 Gy en área de contacto de la masa con la pleura). De noviembre/2002 a mayo/2003, consultó en varias ocasiones por clínica de pirosis y dispepsia. Fue diagnosticado de reflujo gastroesofágico, hernia de hiato y gastritis antral por Helicobacter pylori, por lo que realizó tratamiento antibiótico erradicador. En Junio de 2003, debido a la persistencia de la clínica, acompañada de dolor abdominal y adelgazamiento de 10 kg en esos 6 meses, se realizó Ecografía abdominal y TC, donde se observó distensión gástrica y dilatación del bulbo duodenal secundarios a una masa retroperitoneal en área celiaca, de 7 x 10 cm y adenopatías retroperitoneales periaórticas de 1.5 cm. La recidiva se confirmó por punción-aspiración con aguja fina de la masa retroperitoneal. Entre julio y septiembre de 2003 recibió quimioterapia (QT) con Taxotere 40 mg/m2 días 1, 8, y Gemcitabina 1250 mg/m2 días 1, 8 cada 21 días, x 3 ciclos, dentro de ensayo clínico abierto entonces en nuestro equipo para carcinoma de pulmón no microcítico, con mejoría clínica, ganancia ponderal y respuesta parcial (RP) del 75% de la masa por TC (9/03). Como toxicidad, diarrea grado 2 tras el primer ciclo. Tras 2 ciclos más, en la TC de noviembre/2003 se objetivó enfermedad sin cambios (NC), por lo que se detuvo el tratamiento, manteniendo controles periódicos.
En enero/2004, ante empeoramiento clínico, se solicitó TC en el que apareció una progresión (PE) a nivel de la masa retroperitoneal. Se inició 2ª línea con esquema utilizado en linfoepitelioma de cavum, Cisplatino 50 mg/m2 y Capecitabina, en vez de 5-Fluoruracilo, ante rechazo del paciente a ingresar para los tratamientos, a dosis de 2000 mg/m2 x 14 días. Tras 4 ciclos, con toxicidad en forma de náuseas grado 2-3, presentó RP en TC, administrándose 3 ciclos más. En TC de junio/04 se vio de nuevo PE, por lo que se comenzó 3ª línea con 4-epirrubicina 40 mg/m2 días 1,8 cada 21 días, de la que se administratron 4 ciclos. Durante este periodo presentó aumento del dolor abdominal y PE en la TC, con aparición de adenopatías que comprimían la vena renal izquierda. Se inició entonces 4ª línea con Etopósido 50 mg x 20 días vía oral y se administaron 3 sesiones de radioterapia paliativa de 6 Gy a nivel retroperitoneal, a pesar de lo cual no presentó mejoría clínica.
En noviembre de 2004 ingresó ante anemia, con Hb de 4,9 g/dl, en relación con hemorragia digestiva alta. Se transfundieron 4 concentrados de hematíes y se inició 5ª línea con Vinorelbina 25 mg/m2/sem. Hasta Diciembre de 2004 recibió 3 ciclos, periodo durante el cual se mantuvo clínica y hematológicamente estable, no precisando nuevas transfusiones.
En diciembre de 2004 presentó nuevo empeoramiento en la sintomatología (dolor abdominal intenso, sindrome constitucional) y anemización, por lo que fue hospitalizado, objetivándose en este ingreso varios episodios de hematoquecia. Se decide, ante el mal estado general con K 30%, no realizar estudios invasivos y tratamiento sintomático, siendo éxitus en febrero de 2005.

