Presentamos el caso de un varón de 54 años sin antecedentes médicos o quirúrgicos a destacar, que refería desde marzo del 2000 notar de manera ocasional un dolor torácico intermitente que cedía espontáneamente. En marzo del 2001 dicho dolor comenzó a ser más frecuente, por lo que se inicia su estudio sin hallarse patología. En octubre de 2001 comenzó con lo que él describió como "sensación extraña" en extremidades inferiores, y fue a la semana de dicha clínica cuando en pocas horas perdió la movilidad completa de extremidades inferiores y sensibilidad desde región submamilar.
Acudió al Servicio de Urgencias del Hospital de Mendaro donde se realizó un análisis, una radiografía (Rx) de tórax urgente, y un EKG con resultados dentro de la normalidad pero con una clínica de paraparesia subaguda sugestiva de lesión medular por lo que fue trasladado al Hospital de Aránzazu (3-10-2001). En la exploración física llevada a cabo en este servicio se observó también una paraparesia de EID 3/5 y en EII de 0-1/5. La sensibilidad también se vió afectada detectándose una hipoestesia inferior a D9-10 con exaltación de reflejos osteotendinosos rotulianos y Babinsky bilateral.
En la Rx de columna dorsal y cervical así como en la Tomografía Axial Computerizada (TAC) torácica (3-10-2001), se apreciaba una masa mediastínica posterior sugestiva de corresponder con un tumor neurogénico en cara lateral derecha de D4.
Se ingresó en neurocirugía con el diagnóstico de mielopatía aguda con posible compresión medular por tumor a nivel de D4 en mediastino posterior. La Resonancia Magnética Nuclear (RMN) (4-10-2001) se informó como masa epidural que desplazaba el cordón medular hacia adelante a nivel de D4. Ese mismo día se intervino de manera urgente llevándose a cabo una laminectomía extendida con exéresis tumoral. En el acto quirúrgico se observó una tumoración epidural grisácea negruzca fibrosa adherida a arco dural que se extendía bilateralmente aunque más a la derecha, a través del foramen de conjunción.

La anatomía patológica de la intervención quirúrgica reveló un tejido conectivo infiltrado por melanoma maligno sin infiltración de fragmentos óseos pero sí de los bordes. Sin embargo, no era posible determinar si las lesiones eran metastásicas o primarias originadas en meninges.
El postoperatorio inmediato transcurrió sin incidentes recuperando la hemiplejia izda. a 4/5. En la RMN postintervención (10-10-01). se observaban dos restos tumorales de morfología nodular, uno de ellos en espacio paravertebral derecho y el otro un poco posterior. El estudio de los servicios de dermatología y oftalmología fue negativo.
Se descartó la toracotomía como primera medida terapéutica, y fue trasladado a Oncología Radioterápica para comenzar tratamiento complementario. Se realizó simulación y planificación 3-D e inició dicho tratamiento el día 8 de noviembre de 2001 mediante 2 campos AP y PA y 2 campos oblicuos a 200 cGy/sesión hasta completar 48 Gy en la isodosis del 100%, sobre los cuerpos vertebrales D2 hasta D5 inclusive. En la RMN posterior a este tratamiento (15/01/02) se observaron de 2 nódulos en relación con restos tumorales ya conocidos, que no habían variado con respecto a estudio previo del 10-10-01.
En febrero de 2002 el paciente fue valorado por el Servicio de Oncología Médica y se solicitó una PET para valorar la persistencia o no de la enfermedad local, demostrar la presencia o ausencia de enfermedad a distancia e intentar localizar un posible tumor primario. Dicha prueba (05-05-02) fue informada con captación a nivel de dos segmentos dorsales altos y región postmedial del parénquima pulmonar (tejido de granulación vs lesión primaria).

El día 06-03-02 se realizó intervención quirúrgica mediante toracotomía derecha con la extirpación de masa tumoral, completando los neurocirujanos la resección por estar la masa íntimamente adherida a la duramadre. El informe de anatomía patológica refería la existencia de un melanoma maligno que constituía un nódulo tumoral de 2.5 cm no encapsulado que infiltraba tejidos blandos, conectivo, adiposo e intraneural en grandes troncos nerviosos. Microscópicamente la proliferación tumoral contactaba con el borde quirúrgico externo del fragmento.
El paciente aceptó el tratamiento que se le propuso con IFN alfa-2b a dosis de 20 mill. U iv./día x 5 días durante 4 semanas y posteriormente con 10 mill.U sc/3 veces por semana hasta completar 52 semanas. El tratamiento fue bien tolerado salvo por algún episodio de neutropenia que obligó a retrasar la administración del mismo. En la RMN del 20/10/02 se observaban cambios postquirúrgicos que habían disminuido con respecto a RMN previas, sin evidencia de tumor ni de compresión medular en la actualidad.

