Paciente varón de 38 años de edad, sin antecedentes de interés, que es remitido para estudio por presentar una alteración de la bioquímica hepática detectada en un análisis rutinario. El paciente no refería ninguna sintomatología y la exploración clínica no revelaba hallazgos de interés. La bioquímica hepática presentaba únicamente elevación de las enzimas de colestasis, FA 731 U/L y GGT 276 U/L. El resto de estudios analíticos fueron normales, incluyendo la alfafetoproteína, CEA y CA 19.9. La serología de virus B, C y VIH también era negativa. La ecografía hepática mostró una masa sólida en lóbulo hepático derecho, de unos 7 cm de diámetro mayor, bien definida. En la tomografía computarizada (TC) helicoidal multifásica se observó una lesión focal en lóbulo hepático derecho de unos 7 x 5 cm; en los cortes sin contraste la lesión presentaba contornos mal definidos, con áreas hipodensas respecto al resto del parénquima en la región anterior. Tras la administración de contraste intravenoso, la lesión presentaba en su centro mayor captación que el resto del parénquima, y en una fase tardía aparecía una fina cápsula, hiperdensa respecto a la lesión. Los datos eran sugestivos de adenoma hepático, sin poder descartar hepatocarcinoma bien diferenciado. La PAAF practicada no resultó concluyente.

Con el diagnóstico de probable adenoma hepático fue sometido a tratamiento quirúrgico. A través de una laparotomía en J se apreció una masa localizada principalmente en los segmentos VI y VII, y mediante ecografía intraoperatoria se confirmó que se trataba de una lesión única y se determinó el margen de sección. Se practicó colecistectomía y resección hepática, realizando un clampaje intermitente del pedículo hepático, consiguiendo un margen de resección de unos 2 cm.
La pieza de hepatectomía remitida para estudio medía 18 x 8 x 8 cm y pesaba 493.1 g. En la misma se apreciaba una tumoración sólida de 7 x 5 x 4 cm, bien delimitada, de consistencia elástica y coloración pardo-rojiza. Estaba formada por cordones de hepatocitos con amplio citoplasma, sin atipias y sin signos de malignidad; la lesión presentaba una cápsula fibrosa incompleta, con áreas de compresión y atrofia del parénquima hepático adyacente y una importante esteatosis macrogutular dispersa que no existía en el parénquima hepático adyacente. El parénquima hepático no mostraba alteraciones de interés. La lesión fue diagnosticada de adenoma hepático. En el postoperatorio el paciente desarrolló un derrame pleural derecho leve que se resolvió con fisioterapia. En las revisiones practicadas posteriormente no se aprecian lesiones hepáticas.

