Paciente de 40 años de edad, sin antecedentes mórbidos, que sufre quemadura eléctrica por alto voltaje tras contacto con cable eléctrico de alta tensión, que le produce quemadura en mano derecha, y posterior caída desde una altura de 5 metros. Es trasladado al Servicio de Urgencia del HUAP.
Ingresa intubado, en Glasgow 7, con taquicardia sinusal y normotenso. Presenta quemaduras de espesor parcial en cabeza, cara y tórax con una extensión superior al 9% de superficie corporal total (SCT) y profundas en cuello, mano derecha e hipogastrio de 5,5% SCT, con un índice de gravedad de Garcés de 74,5 puntos (3). En la línea media infraumbilical, se evidencia quemadura de espesor total de la pared abdominal, además de evisceración de segmento de intestino delgado con escara secundaria a la quemadura.

En la evaluación secundaria evidenciamos además luxación de codo, que se reduce y estabiliza ortopédicamente y traumatismo craneoencefálico (TEC) cerrado que es evaluado por Neurocirugía, sin alteraciones en la exploración de imagen mediante tomografía axial computerizada (TAC) cerebral.
Entre los exámenes practicados en el momento del ingreso hospitalario destaca una creatinquinasa elevada con un valor máximo de 14.000 UI/L al tercer día, sin repercusión de la función renal. Durante la evolución, el paciente presenta disfunción de la coagulación y elevación de transaminasas hepáticas transitoria. No presentó alteraciones cardiovasculares.
El día del ingreso practicamos escarectomía de la lesión abdominal, que puso de evidencia un compromiso de segmento de intestino delgado, por lo que procedimos a realizar una laparotomía exploradora. Destacan a la inspección inicial un segmento de íleon de 30 cm de aspecto necrótico a 1 m de la válvula ileocecal, y una segunda lesión a 60 cm proximal a ésta, en donde se aprecian dos áreas necróticas en parche. Resecamos ambas lesiones con márgenes vitales amplios y realizamos dos anastomosis término-terminales íleo-ileales. Además, observamos una lesión necrótica en la pared anterior de la vejiga, que también resecamos, finalizando con un cierre por planos.
A continuación resecamos los tejidos desvitalizados de la pared abdominal y de los tercios mediales de ambos músculos rectos abdominales con sus vainas aponeuróticas. Decidimos cerrar la pared abdominal con colgajos bipediculados de los músculos rectos abdominales residuales sobre el peritoneo y llevar a cabo un afrontamiento de bordes de piel en los extremos de la lesión. Cubrimos todo con cura conectada a aspiración central controlada.

Realizamos también escarectomía y aseo de la quemadura de la mano derecha.
Al quinto día de postoperatorio realizamos un nuevo aseo quirúrgico en el que hallamos tejidos vitales sin evidencias de filtración anastomótica, por lo que optamos por cubrir el defecto cutáneo con heteroinjertos de porcino, manteniendo la sonda de aspiración conectada. Realizamos además escarectomía de quemadura cervical, resecando platisma, ambos músculos esternocleidomastoideos en forma parcial y vena yugular externa derecha. Cubrimos también con heteroinjertos de porcino.
Al noveno injertamos las zonas cruentas abdominal y cervical con injertos dermoepidérmicos autólogos, expandidos 3 x 1 en la zona abdominal y con lámina fenestrada en cuello. La zona donante de los injertos fue el muslo izquierdo en sus caras anterior y lateral (5% SCT).
El paciente no presentó complicaciones postoperatorias. Se le apoyó precozmente con nutrición parenteral e inició alimentación enteral al séptimo día de postoperatorio, con buena tolerancia y tránsito intestinal efectivo.
Fue dado de alta hospitalaria a los 71 días de hospitalización.

