Varón de 72 años de edad con índice tabáquico de 64 paquetes de cigarrillos por año. Acudió a valoración médica por haber cursado con dolor torácico izquierdo de tipo pleural, asociado a tos no productiva. Se le diagnosticó mediante radiografía de tórax una opacidad heterogénea estelar en el lóbulo superior izquierdo pulmonar, motivo por el cual acudió a consulta en Cirugía Torácica donde fue clasificado en una base clínica y funcional de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) GOLD II. La TAC de tórax evidenció la presencia de un tumor de más de 7 cm de diámetro, localizado en el lóbulo pulmonar superior izquierdo, en el segmento anterosuperior, íntimamente relacionado con la pleura y sin evidencia de nódulos mediastínicos asociados. La fibrobroncoscopia presentó alteraciones inflamatorias crónicas, sin lesión endobroquial. La citología de lavado y cepillado bronquial fueron positivas para neoplasia epitelial maligna con diagnóstico de presunción de carcinoma adenoescamoso.
Se realizó biopsia por aspiración con aguja fina (BAAF) transtorácica con control tomográfico que confirmó histológicamente la neoplasia. Las gammagrafías hepatoesplénica, cerebral y ósea fueron negativas. La tomografía con emisión de positrones (PET-Scan) fue también negativa. La estadificación clínica fue IIB (T3, N0, M0).
Planteamos cirugía de resección, con posibilidad de resección extensa incluyendo pared torácica. El procedimiento quirúrgico se realizó mediante toracotomía posterolateral izquierda, encontrando un tumor de 10 cm de diámetro con extensión a pared torácica (pleura y músculos intercostales). Realizamos resección en bloque, neumectomía y extirpación de fragmentos de segundo, tercer y cuarto arcos costales; las dimensiones del defecto originado fueron de 10X15 cm aproximadamente. Practicamos también resección ganglionar mediastínica en estaciones linfáticas paratraqueal, subcarinal, ventana aorto-pulmonar y paraesofágicas (16 ganglios en total). Tras la resección, realizamos reconstrucción mediante colocación de malla de poliéster y fijación de la misma a la pared torácica mediante puntos simples; colocamos sonda endopleural por contrabertura cutánea y realizamos cierre de la toracotomía mediante técnica convencional.

El postoperatorio cursó sin infección del material protésico ni evidencia de inestabilidad de la pared torácica, con preservación de la función pulmonar y resultado estético satisfactorio.
Tras 10 meses de postoperatorio, no ha habido datos de actividad tumoral. Solamente nos queda reseñar que el paciente fue sometido a un programa de rehabilitación respiratoria durante 6 semanas antes de la cirugía.

