Un paciente de 57 años, fue remitido desde otro Servicio para valorar las secuelas de la radioterapia recibida en el cuello como tratamiento coadyuvante de un tumor epidermoide de laringe, por el que fue atendido 7 años antes. A la exploración, el paciente presentaba una radiodermitis que afectaba a toda la superficie anterolateral del cuello, pero los cambios se hacían más profundos en ambas superficies laterales, mostrando un área ulcerada en el lado derecho. El paciente refería dolor en la zona radiada con disestesias e hipersensibilidad.
El tratamiento inicial consistió en la resección del área ulcerada y de la piel circundante. El defecto creado en la superficie lateral derecha del cuello fue de 7 x 8 cm., sin exposición de vasos. Para su reconstrucción se elevó un colgajo deltopectoral, siendo el límite medial la salida de las arterias perforantes de la mamaria interna, el límite superior pasaba por el borde superior de la clavícula, el inferior discurría paralelo al superior abarcando tres espacios intercostales y el lateral llegaba 3 cm lateral al surco deltopectoral. No fue diferido y se tunelizó hasta el defecto. Preoperatoriamente se localizó la salida de las arterias perforantes de la mamaria interna en los 3 primeros espacios intercostales mediante doppler.
Recibió el alta hospitalaria a las 24 horas, obteniendo un resultado satisfactorio. Cuatro años más tarde, el paciente se presentó con una nueva ulceración que afectaba a la superficie contralateral del cuello, por lo que se procedió a la resección de la úlcera y del tejido radiado, dejando un defecto de 8 x 8 cm, que fue reconstruido mediante un segundo colgajo deltopectoral realizado con la misma técnica que el primero. El tiempo quirúrgico fue de una hora en cada intervención. El resultado fue satisfactorio, precisando injerto de piel la zona donante en ambas ocasiones. Después de 8 años de evolución desde la última intervención, continua sin complicaciones, habiendo desaparecido las disestesias.
