Escolar de sexo femenino, 8 años de edad, consultó junto a su madre por ardor en el área genital y perineal asociado a una secreción blanca, sin mal olor, diariamente por dos semanas aproximadamente. Tenía el antecedente de haber presentado una fisura anogenital desde período de lactante que se mantuvo en observación por un período breve sin completar el seguimiento hasta el alta. La paciente realizaba su aseo genital diariamente sólo con agua presentado en dos ocasiones sangrado escaso al secar zona perineal. Sin antecedentes de infección urinaria, constipación, ni de desarrollo puberal.
Al examen la paciente se encontraba eutrófica, con mamas y vello púbico en Tanner I. En el examen genital se observó un himen redundante permeable, rojo, y un surco mucoso desde la horquilla vulvar hasta el ano, sensible al tacto. Se diagnosticó un surco perineal asociado a una vulvovaginitis inespecífica. Se tomaron muestras para cultivo vaginal cuyo resultado arrojó flora comensal. Se sugirió resección quirúrgica del surco, pero la familia decidió realizar una prueba terapéutica con lubricantes tópicos, dado que entendió el carácter benigno de la lesión.
