Un varón de 58 años acudió a Urgencias por una diplopía binocular de instauración subaguda de al menos 3 meses de evolución atribuida inicialmente a los efectos secundarios de quimioterapia. El paciente había sido tratado con ciclos de carboxiplatino/taxol y radioterapia concomitante por un carcinoma pulmonar de células grandes en estadio T2N3M0 diagnosticado hacía 7 meses. En la exploración oftalmológica, la AV mejor corregida era de 0,9 en ojo derecho (OD) y de 0,8 en ojo izquierdo (OI). Ambas pupilas estaban en midriasis media con escasa reactividad a la luz y convergencia. Respecto a la motilidad ocular extrínseca, se objetivaba una exotropía de -50 dp (dioptrías prismátricas) con dominancia OD pero con capacidad de fijación alternante. En el OD se observaba una limitación de las supraducciones (+++) y de la aducción (++) pero con conservación de la abducción. El OI presentaba un ptosis palpebral casi total y una severa limitación de las supraducciones (+++), de la aducción (++) y de las infraducciones (+++) con conservación de la abducción. La biomicroscopía del segmento anterior era normal así como la tensión ocular de ambos ojos (AO). En el fondo de ojo tampoco se hallaron alteraciones patológicas. En la exploración neurológica el paciente no mostraba ninguna alteración clínica.
Se le realizó una resonancia magnética (RM) cerebral que evidenció la existencia una lesión solitaria en la región posterior del suelo del III ventrículo. Dicha lesión tenía un aspecto anular hiperintenso, con una porción central hipointensa sugestiva de necrosis, y afectaba bilateralmente a los núcleos y fascículos del III nervio craneal en el mesencéfalo central.

