Mujer de 46 años de edad que acudió a la Consulta de Oftalmología por disminución de la visión en ojo derecho desde hacía un año. No refería dolor de cabeza, ni oscurecimientos transitorios, ni episodios de visión doble. Asimismo no había estado en tratamiento con Litio, tetraciclinas, vitamina A o corticoesteroides. No había variado de peso en el último año.
El examen neurológico era normal. En la exploración oftalmológica la agudeza visual corregida era 20/25 en el ojo derecho y 20/20 en el ojo izquierdo. El examen de polo anterior con lámpara de hendidura, la presión intraocular, y la motilidad ocular extrínseca e intrínseca eran normales. En el examen de fondo de ojo se observaba discreta borrosidad y elevación de ambas papilas, sin hiperemia ni hemorragias, con mayor edema en la capa de fibras nerviosas de ojo derecho. En la Ecografía no se apreciaron drusas del nervio óptico. La exploración del campo visual con perímetro Humphrey (Carl Zeiss Meditec, Inc., Dublin, California) programa SITA 24-2 mostró incremento de la mancha ciega con defecto nasal inferior en ambos ojos.

En la resonancia magnética nuclear (RMN) cerebral se apreció dilatación moderada de sistema ventricular supratentorial sin objetivarse lesiones ocupantes de espacio. Con estos hallazgos, y sin existir contraindicaciones, se realizó una punción lumbar, con el objetivo de medir la presión del líquido cefalorraquídeo (LCR) y poder filiar la hidrocefalia, que reveló una presión de apertura elevada, 38 cmH2O (normal 5-18 cmH2O); y el análisis de (LCR) mostró proteínas totales muy elevadas, 794 mg/dL (normal 15-50 mg/dL).
Se realizó entonces una RMN de médula espinal que detectó la presencia de una gran masa intradural, polilobulada, excéntrica a la médula sobre la que ejercía efecto masa, que se realzaba tras la administración de contraste y se extendía desde el cuerpo vertebral de T8 hasta el de T11, de 8 x 2 cm. La paciente fue intervenida realizándose una laminectomía y la escisión de la lesión, cuyo informe anatomo-patológico fue de Neurilemoma.

A los tres meses de la intervención la paciente se había recuperado de sus problemas visuales, con práctica normalización de la perimetría y de la cabeza del nervio óptico, con cierta gliosis residual. A los seis meses se había resuelto la dilatación ventricular encefálica.

