Varón de 37 años, sin antecedentes, que acudió a la consulta con una lesión en el canto medial del párpado superior izquierdo, no pruriginosa, de cuatro meses de evolución. Había sido tratado con corticoides tópicos. Al explorarlo presentaba una placa eritematosa, brillante, con quistes de millium, de un tamaño de 1,7 cm de diámetro. No existían otras alteraciones.
El diagnóstico diferencial se planteó entre eczema, micosis fungoide o millium en placa (3). Se realizó una biopsia cutánea que informó de la existencia de infiltrado inflamatorio en la dermis papilar constituido por linfocitos de pequeño y mediano tamaño, entremezclados con células histiocitarias y eosinófilos. El infiltrado inflamatorio a veces contactaba con la capa basal epidérmica, que no mostraba signos de alteración, excepto focos aislados de vacuolización y ocasional exocitosis linfocitaria. Las técnicas de inmunoperoxidasa demostraron que las células linfocitarias proliferantes eran predominantemente de tipo T (UCHL-1 y CD-3 positivas) atípicas, confirmándose el diagnóstico de linfoma T cutáneo tipo micosis fungoide.
Las pruebas complementarias; bioquímica, hemograma, sedimento urinario y estudio de extensión fueron normales. Se instauró tratamiento con Deflazacort 30 mg en pauta descendente un mes. En la siguiente revisión la placa eritematosa había aumentado alcanzando 2 cm de diámetro, y habían aparecido más quistes de millium; existía una nueva lesión en párpado superior derecho. Se retiró el corticoide oral y se inició tratamiento con Imiqimod al 5% en crema, tres aplicaciones semanales. Se administró colirio de Diclofenaco para evitar la conjuntivitis que podría producir el Imiquimod.
A los dos meses de tratamiento se evidenció una mejoría de la zona palpebral inflamada y la disminución del número de quistes de millium; a los tres meses sólo se encontraron tres quistes, sin reacción inflamatoria palpebral.
A los cinco meses se extirparon las lesiones residuales cutáneas. El informe anatomopatológico reveló un infiltrado inflamatorio linfocitario alrededor de algunos folículos pilosos quistificados en forma de millium. En el epitelio se apareció una exocitosis con pequeños grupos de linfocitos, sin evidenciarse microabscesos de Poitrier. Con técnicas de inmunoperoxidasa se vio que el infiltrado era positivo con marcadores T (UCHL-1 y CD3). Con todo ello se diagnosticó micosis fungoide folicular.

