Paciente de 2 meses de edad, sexo femenino, nacida de primera gesta (31 semanas de edad gestacional y peso de nacimiento de 1450 g), que consultó por vómitos de 12 h de evolución. Como antecedentes personales presentaba internación en neonatología desde el nacimiento durante 20 días por hiperbilirrubinemia y cuadro compatible con sepsis. Al mes de edad requirió nueva hospitalización por 10 días debido a episodio de sepsis por foco enteral, sin identificación de germen. Como la niña presentaba episodios de vómitos frecuentes desde el nacimiento, se le había realizado una seriada esófago-gastroduodenal contrastada (SEGD) 3 semanas previas a la internación, que posibilitó al diagnóstico de reflujo gastro-esofágico de grado tres. Ante el empeoramiento de los vómitos, la madre consultó en nuestra institución, donde se hospitalizó con diagnóstico presuntivo de estenosis hipertrófica de píloro. A su ingreso presentaba buen estado general afebril y con signos de deshidratación (pliegue esbozado, disminución de la diuresis). Se constató hernia umbilical cohercible y reductible con maniobras simples. Las deposiciones eran de características habituales. La paciente presentaba buena actitud alimentaria, pero vomitaba a los pocos minutos posingesta de cada ración. Los estudios solicitados (hemograma, ionograma, EAB) fueron normales. Se indicó hidratación parenteral y se suspendió temporalmente la alimentación. Durante las primeras 24 h de internación aumentó la frecuencia de los vómitos, que se tornaron de características biliosas. Su estado general empeoró, con abdomen distendido, doloroso y tenso a la palpación, y llanto intermitente. Se realizó radiografía simple de abdomen de pie, observándose imagen radiopaca circular, de aproximadamente 3 cm de diámetro en región hipogástrica, con intestino proximal a la imagen dilatado y sin aire distal, compatible con coprolito. La ecografía de abdomen evidenció asas intestinales distendidas con contenido líquido y peristaltismo aumentado, sin líquido libre en cavidad; el resto era difícil de evaluar debido a intenso meteorismo.

Con diagnóstico de abdomen agudo quirúrgico obstructivo se decidió la exploración en quirófano. Se efectuó laparotomía, constatándose apéndice de características normales y dilatación intestinal proximal a concreción palpable, de 6 mm, ubicada en la luz del intestino delgado a 10 cm de la válvula ileocecal. La concreción era de características duro-pétrea; como se encontraba fija a la mucosa intestinal, su movilización era dificultosa; al intentar removerla, hubo desgarro de la serosa de la pared intestinal, por lo cual debió realizarse enterotomía para extraerla. La masa removida era de color blanquecino, consistencia duro-pétrea y estaba firmemente adherida a la mucosa ileal, de la que se separó con dificultad. La paciente presentó evolución favorable y fue dada de alta a la semana.
