Varón de 5 años, previamente sano, que acudió al Servicio de Urgencias de nuestro Hospital por un cuadro de 2 h de evolución de debilidad progresiva en extremidades inferiores. A su llegada, el niño era incapaz de caminar o de mantenerse en pie. En el momento inicial, la familia no refirió traumatismo alguno ni se evidenciaban, en la exploración, signos de haberlo padecido. Desde el punto de vista neurológico, el niño se encontraba consciente, pero muy irritable y poco colaborador, por lo que la exploración se realizó con grandes dificultades. Los pares craneales, la fuerza, el tono y sensibilidad de las extremidades superiores resultaron normales. En las extremidades inferiores se evidenciaban hipotonía y disminución de fuerza llamativas (1-2/5), junto con hiporreflexia asimétrica. En las horas posteriores, el paciente comenzó a presentar retención urinaria e incontinencia fecal. En el momento del ingreso se realizaron radiografías de la región lumbar que resultaron normales. Ante la situación clínica y la ausencia de antecedente traumático, se sospechó una posible polineuropatía desmielinizante aguda inflamatoria (Guillain-Barré), por lo que se realizó una punción lumbar, que arrojó un líquido cefalorraquídeo con parámetros dentro de la normalidad; asimismo, se solicitaron estudios de velocidad de conducción nerviosa, que no se pudieron realizar durante las primeras 72 h del ingreso. Pasadas 48 h desde el ingreso, la familia del paciente comunicó la existencia de un traumatismo previo. El niño había caído desde una altura aproximada de 1,5 metros al intentar trepar a un muro. Esta valiosa información no se comunicó con anterioridad por desconocimiento familiar, pues el niño ocultó el hecho a sus padres por temor al posible castigo por trepar al muro. En este momento y con la sospecha de un posible SCIWORA se solicitó, de manera urgente, una resonancia magnética (RM) medular que evidenció una lesión hiperintensa a nivel del cono medular, sugestiva de contusión medular.

El paciente fue tratado de manera conservadora, ya que en la neuroimagen no se evidenciaba compresión mecánica extrínseca. Al haber transcurrido más de 48 h desde el traumatismo, no se administró tratamiento con corticoides. Fue preciso emplear sondeo urinario, enemas rectales de limpieza y fisioterapia. Para su adecuado seguimiento evaluamos a nuestro paciente con diversas escalas para el daño medular. Por un lado, desde el punto de vista funcional y práctico, con la clasificación de Hoffer ; según ella, nuestro paciente ingresó con la calificación de "no deambulador" y fue dado de alta como "deambulador doméstico". Existe otra manera de clasificación más completa y objetiva, propuesta por la Asociación Estadounidense de Lesión Espinal (American Spinal Injury Association, ASIA), el puntaje ASIA.9,10 En nuestro paciente, este último puntaje arrojó inicialmente los siguientes resultados: motor: 74/100, sensitivo: 102/112, con una Escala de Deterioro (impairment scale): grado A. En el momento del alta, el puntaje ASIA fue: motor 95/100, sensitivo: 108/112, con una Escala de Deterioro de grado D. 

Un año después del episodio, el paciente continuaba en programa de rehabilitación, con mejoría clínica evidente. Pese a ello, en la exploración se objetivaba leve paraparesia espástica, pies en garra, hipersensibilidad en los dedos de los pies, discreta atrofia muscular y reducción de la fuerza en extremidades inferiores. Había recuperado la continencia fecal, pero no totalmente la urinaria. 

