Paciente de sexo femenino de 57 años de edad con antecedentes de hipercolesterolemia y ablación de vía accesoria oculta los 5 años previos. Así mismo, hace 3 meses, tras una discusión, ingresó en una UCI de otro centro hospitalario por presentar un episodio de dolor torácico con elevación del segmento ST en derivaciones precordiales e inferiores del electrocardiograma (ECG) y curva enzimática compatible con necrosis miocárdica (troponina:4.52 ng/mL). En el ecocardiograma transtorácico (ETT) practicado urgentemente se apreció una acinesia apical extensa junto a un gradiente intraventricular superior a 90 mmHg e insuficiencia mitral (IM) moderada-severa. La paciente recibió tratamiento antiagregante y betabloqueante, desestimándose la realización de fibrinolisis, pues contaba con más de 12 horas de evolución. Tras ello, permaneció asintomática. Pasados tres días de evolución apareció en el ECG una isquemia subepicárdica anterolateral extensa por lo que se solicitó una coronariografía donde las arterias coronarias no mostraban lesiones angiográficas, el ventrículo izquierdo (VI) no se encontraba hipertrofiado, su contractilidad segmentaria estaba conservada y no existía gradiente en el TSVI. Fue dada de alta con tratamiento antiagregante, betabloqueante e hipolipemiante. La evolución posterior fue favorable, y a los dos meses del ingreso se retiró el tratamiento betabloqueante en la consulta de cardiología.

Transcurrido un mes desde dicha consulta, la paciente sufre de nuevo, tras otra discusión, un episodio de dolor torácico similar al de hacía unos meses aunque de menor intensidad, motivo por el que ingresó en la UCI de nuestro hospital. El ECG era compatible con la normalidad y no existió elevación enzimática. En la exploración física se auscultó un soplo pansistólico irradiado a axila y a carótidas, por lo que se realizó un ETT urgente en el que se apreció un VI no hipertrofiado con un TSVI estrecho y rodilla septal prominente que condicionaba un gradiente máximo de hasta 70 mmHg, movimiento sistólico del velo anterior (SAM) e IM secundaria III-IV que invertía parcialmente el flujo sistólico en venas pulmonares. La contractilidad global y segmentaria estaba conservada y la aurícula izquierda era pequeña. Ante la sospecha de obstrucción dinámica severa en TSVI y teniendo en cuenta los antecedentes descritos, se inició tratamiento betabloqueante de modo precoz y a altas dosis, tras el que la paciente permaneció asintomática. Transcurridas doce horas un segundo ETT mostró la desaparición tanto de gradiente significativo a nivel de TSVI (gradiente máximo 16 mmHg), como del SAM, y la permanencia de una IM II/IV.

