Se trata de un varón de 42 años sin antecedentes médicos de interés. Deambula diariamente una hora, no es hipertenso, dislipémico, ni fumador y niega la ingesta de alcohol u otras drogas. No presenta antecedentes familiares directos relevantes.
Fue valorado en nuestro centro al presentar de forma brusca paresia del miembro superior derecho y disartria, las cuales se autolimitaron en veinte minutos. El paciente no refirió otra sintomatología. En la exploración física general no había datos relevantes, siendo su tensión arterial de 140/80 mmHg. La exploración neurológica, al margen del déficit motor del momento agudo, fue rigurosamente normal.
No se encontraron alteraciones patológicas en las pruebas de imagen craneales realizadas (radiografía de cráneo, tomografía computarizada con contraste y angioresonancia magnética), en el electroencefalograma, ni en los potenciales evocados. La radiografía de tórax y el ecocardiograma transtorácico fueron normales. El Doppler arterial de troncos supraaórticos no evidenció placas ateroscleróticas. El estudio analítico (bioquímica general, lípidos, perfil hepático, función renal, estudio de coagulación, VSG, PCR, proteinograma, sedimento urinario, hemograma, serología luética, anticuerpos antinucleares, y factor reumatoide) no mostró valores patológicos. Asimismo, con el fin de descartar estados de hipercoagulabilidad, se realizó una determinación de anticuerpos antifosfolípidos, factor V, antitrombina III, mutación G20210A de la protrombina, homocisteina, déficit de proteinas S y C, así como la resistencia a la proteína C activada. En ninguno de ellos se hallaron valores patológicos.
Se realizó una ecocardiografía transesofágica (ETE) constatando la ausencia de permeabilidad del foramen oval de manera basal, mediante la utilización de contraste y tras la realización de la maniobra de Valsalva. No se evidenciaron placas ateroscleróticas en el trayecto visible de la aorta. Se visualizó una imagen filamentosa, fina y móvil de 9 mm, visible tanto en la cara arterial como en la cara ventricular de la válvula aórtica. Ante estos hallazgos compatibles con un strand valvular aórtico se inició tratamiento antiagregante con 200 mg. diarios de ácido acetilsalicílico. En el seguimiento ambulatorio realizado durante el primer año, el paciente ha permanecido asintomático y la ETE realizada al final de este periodo confirmó la permanencia de la excrecencia valvular.

