Varón de 29 años usuario a drogas por vía parenteral y diagnosticado de infección por VIH que seguía tratamiento antirretroviral de alta resolución. En la anamnesis, el paciente refería, desde hacía unas tres semanas, anorexia, cansancio, adelgazamiento cuantificado en 3-4 kg de peso, fiebre (39 ºC) con escalofríos y dolor intenso localizado a nivel dorsal bajo de característica mecánicas. En la exploración física, se objetivaba mal estado general, destacando signos de venopunción periférica y dolor a la palpación y percusión de las últimas vértebras dorsales.
En los datos complementarios: los leucocitos, la fórmula leucocitaria, la hemoglobina, el hematócrito y la plaquetas no mostraron alteraciones. VSG de 50 mm a la primera hora. Fibrinógeno 495 mg/dL (N: 200-450) y el resto parámetros de coagulación, la bioquímica y el análisis elemental de orina fueron normales. Las determinaciones de subpoblaciones linfocitarias CD4 fueron de 627/mm3 y la carga viral de VIH indetectable. En los estudios microbiológicos, los hemocultivos y la serología de brucella resultaron negativas. El fondo de ojo y la electromiografía no reflejaron hallazgos significativos; tampoco se constataron vegetaciones en la exploración ecocardiográfica. En la RMN de columna se evidenciaron signos radiológicos de alteración morfológica de cuerpos vertebrales D9-D10, con desaparición del disco y presencia de masa paravertebral.

Se realizó punción directa de la masa paravertebral y se obtuvo material purulento que fue sometido a un examen microbiológico, siendo la determinación de BAAR negativa y el cultivo positivo para Candida albicans. Se administró tratamiento secuencial con anfotericina B liposomal a dosis de 200 mg/día durante 15 días, seguido de fluconazol 200 mg/día durante un total de 6 meses, evolucionando con buena respuesta clínica y radiológica con marcada mejoría de la lesión en la RMN.
