Varón de 11 años de edad que consultó por hemoptisis. Entre los antecedentes personales destacaba la emisión de sangre por la boca 3 años antes de origen no determinado, no realizándose estudio radiológico. No tenía antecedentes de infecciones respiratorias de repetición, traumatismo torácico, patología renal ni anemia. No refería aspiración de cuerpos extraños. Tres semanas previas había presentado fiebre que cedió con tratamiento antibiótico, persistiendo la tos, acompañada en la última semana de esputos hemoptoicos. Consultó en el Servicio de Urgencias de este centro por hemoptisis de 150 cc, sin compromiso hemodinámico, y sin otra sintomatología acompañante.
En la exploración presentaba TA: 110/70 mmHg, FC: 90 lpm, Tª: 36 ºC, FR: 12 rpm, con buena coloración de la piel y mucosas. La orofaringe era normal. No tenía IY, bocio, ni adenopatías. Los pulsos periféricos eran simétricos. La auscultación cardiaca era normal. En la auscultación pulmonar presentaba hipofonesis basal izquierda. El abdomen, la exploración neurológica y extremidades eran normales.
El hemograma, bioquímica, analítica de orina, coagulación, factor reumatoide, complemento, inmunoglobulinas, proteinograma, ANA y anticuerpo antimembrana basal fueron normales. Se realizó Mantoux que fue negativo. El EGC no presentó hallazgos patológicos. En la microbiología de esputo se aisló flora habitual.
Se realizó una Rx tórax apreciándose un infiltrado intersticio alveolar en lóbulo inferior izquierdo. En la TAC torácica se apreciaba condensación en segmento basal posterior y lateral del LII, con broncograma aéreo. En el estudio funcional respiratorio destacaba únicamente una disminución moderada de la difusión (D/VA: 65%).

Se realizó una broncoscopia objetivándose una mucosa con signos inflamatorios en bronquio principal izquierdo, y sobre todo, en la pirámide basal, con secreción mucosa blanquecina a nivel de S9.
En el examen microbiológico del aspirado bronquial se aisló Eikenella Corrodens, y el estudio citológico mostró hemosiderófagos.
Ante los hallazgos broncoscópicos, a la terapia de control de la hemoptisis se asoció tratamiento antibiótico (Amoxicilina-Clavulánico) y se repitió la TAC a las tres semanas, observándose que, aunque había mejorado el infiltrado, persistía la imagen radiológica.
El paciente, que había continuado con una tos seca, de predominio nocturno, ingresó de nuevo un mes después por hemoptisis de 250 cc. sin repercusión hemodinámica. Se realizó ecocardiograma, no objetivándose alteraciones. Se repitió la broncoscopia observándose las mismas alteraciones vistas anteriormente. Se realizó un lavado broncoalveolar en S9.
El paciente, tras varios días asintomático, se remitió a su domicilio en espera de resultados pendientes. A los 2-3 días de su alta, presentó tos intensa eliminando un cuerpo extraño de origen orgánico, en concreto, una espiga.
Al insistir a los familiares sobre el antecedente de la inhalación, recordaron que 3 años antes aspiró hierbas mientras jugaba en el campo.
