Mujer de 48 años, hipertensa, diabética y dislipémica, con enfermedad renal crónica, a la que se realizó un trasplante renal de donante cadáver. A los 57 días de este, presentaba función renal correcta con creatinina de 1 mg/dl y sin proteinuria. Transcurridos 26 meses del trasplante, consulta por un cuadro de malestar general, hiporexia, dolor epigástrico, vómitos y diarrea de 3-4 semanas de evolución. Presentaba una presión arterial (PA) de 156/80 mmHg, frecuencia cardíaca de 82 lpm y oliguria. Se evidenció fallo renal agudo con creatinina de 12 mg/dl, acidosis metabólica e hiperpotasemia (6,75 mmol/l).
Inicialmente se orientó como fallo renal agudo secundario a rechazo agudo del injerto por intolerancia oral de la medicación inmunosupresora, ya que se observaron niveles plasmáticos de tacrolimus infraterapéuticos. Bajo esta sospecha se inició tratamiento corticoideo y se realizó biopsia renal para diagnóstico histológico, que evidenció lesiones compatibles con rechazo agudo celular tipo I de la clasificación de Banff. En el momento de la biopsia presentaba una creatinina de 3,51 mg/dl y un filtrado glomerular (FG) del 15%.
Tras la biopsia, la paciente presentó un cuadro de hematuria franca con coágulos, sin llegar a presentar cuadro obstructivo. Un eco-Doppler renal mostró un hematoma en el lóbulo medio con flujo arterial en su interior, una arcada de entrada y otra de salida sugestivo de FAV.
Se practicó cateterismo selectivo de arteria renal por vía femoral con catéter Vanschie. La angiografía puso de manifiesto una FAV en rama renal segmentaria de alto débito y de otras dos de menos entidad dependientes de esta, todas ellas a nivel del tercio medio del riñón. Se procedió a cateterizar la rama renal afecta, liberando dos microcoils (Cook) de 0,5 cm para tratar la fístula de alto débito. Las dos fístulas restantes se trombosaron espontáneamente tras cateterizar la rama afecta con catéter multipropósito y de forma previa a una liberación adicional de microcoils.

La angiografía de comprobación mostró una correcta permeabilidad de las ramas renales restantes y perfusión del parénquima. En este momento la paciente presentaba creatinina de 5,23 mg/dl y FG de 9%. Mostró un buen control de la PA, entre 120-139/70-85 mmHg, y una diuresis mayor de 1800 ml/día. La evolución posprocedimental fue satisfactoria, sin recidiva de la hematuria, mejoría progresiva de la función renal (a los dos meses, creatinina de 2,84 mg/dl y FG de 20%) y resolución de la FAV y el pseudoaneurisma.

