Varón de 55 años, en programa de DPCA crónica por insuficiencia renal secundaria a glomerulonefritis crónica. Recibió trasplante renal de donante cadáver en julio de 2005 e inmunosupresión con tacrolimus, micofenolato mofetil y prednisona; quedó con una función renal estable con creatinina en torno a 2,5 mg/dl. A los dos años del trasplante, presentó cuadro de diarrea persistente de 4-5 deposiciones al día, con pérdida de 2 kg de peso. El estudio microbiológico de heces detectó abundantes larvas de S. stercoralis. La cifra de eosinófilos en sangre era normal (0,3 x 103/µl). El paciente residía en una localidad valenciana considerada como zona endémica de S. stercoralis. Se revisaron los antecedentes previos al trasplante, donde aparecieron episodios de urticaria y un asma leve que el paciente había tratado de forma esporádica con broncodilatadores. En las analíticas pretrasplante presentó de forma intermitente eosinofilia leve (1,0 x 103/ µl). Se inició tratamiento con tiabendazol a dosis de 1,5 g/12 horas (25 mg/kg/día) vía oral durante cinco días, repitiéndose el ciclo a los siete días por persistencia de la clínica. A los 14 días del inicio del tratamiento persistía la diarrea, con pérdida de 4 kg de peso y deterioro de la función renal, por lo que se ingresó para hidratación intravenosa. La muestra de heces obtenida durante el ingreso, así como la obtenida tras el segundo tratamiento con tiabendazol, fueron negativas para parásitos. El cuadro diarreico mejoró, con recuperación progresiva de la función renal hasta cifras de creatinina habituales. Una nueva muestra de estudio de parásitos en heces un mes más tarde fue negativa. En la actualidad, el paciente permanece asintomático, habiendo mejorado el cuadro urticariforme y el asma, con función renal estable. Se estudiaron los familiares convivientes, detectando en el hijo del paciente la presencia de S. stercoralis que se trató forma ambulatoria con tiabendazol.

