Mujer de 40 años, sin antecedentes patológicos de interés, acude a la consulta por presentar durante el último mes 8-10 episodios de hematuria macroscópica, indolora y sin coágulos. Asimismo refiere aumento de la frecuencia miccional, escozor miccional y tenesmo vesical, por lo que ha seguido tratamiento con ciprofloxacino y Diclofenaco durante una semana sin evidenciar mejoría.
La exploración física no evidencia ningún signo de interés (trayectos uretero-renales no dolorosos, puño percusión bilateral negativa).
Se realiza ecografía que mostró una masa intravesical de 35,7 mm de diámetro máximo, con unos riñones ecográficamente normales.

Se realiza cistoscopia flexible, que pone de manifiesto una gran masa bilobulada en pared posterior de aspecto infiltrante con áreas parcialmente necróticas en su superficie.
Posteriormente se realiza Tomografía computerizada (TC) tóraco-abdominal, gammagrafía ósea y Resección trans-uretral (RTU) biopsia para establecer el diagnóstico y valorar la extensión de la enfermedad. La TC muestra una masa vesical de 8,5 cm. de diámetro máximo, bien definida sin signos de infiltración de la grasa perivesical, ni evidencia de adenopatías de tamaño significativo.
El estudio de extensión se completó con una gammagrafía ósea que fue normal. El estudio anatomopatológico de la RTU muestra la presencia de un tumor de aspecto mesenquimal, fusocelular, con haces largos de células fusiformes y frecuentes mitosis. El estudio inmunohistoquímico muestra una intensa inmunorreactividad con vimentina y actina muscular específica.
Con el diagnóstico de leiomiosarcoma vesical clínicamente localizado se decidió realizar exenteración pélvica anterior (cistectomía radical, histerectomía más doble anexectomía y derivación urinaria ileal).
El informe anatomopatológico de la pieza quirúrgica reveló una tumoración en la pared posterior de la vejiga de crecimiento exofítico y consistencia elástica de 8,5 x 6 x 4 cm, con un pedículo de 3 cm de diámetro.

Era un tumor mesenquimal maligno de células alargadas, de nucleolos longilíneos bordes romos y citoplasmas fibrilares. En algunas zonas se muestran figuras de mitosis (20 mitosis por 10 campos de gran aumento). El tumor se alojaba en la pared vesical, sin infiltrar el urotelio de superficie, ni la capa muscular propia vesical, presentando su origen en la capa muscular de la submucosa (Muscularis Mucosae).
Tanto el estudio de los ganglios iliacos e ilio-obturatrices, así como la grasa perivesical y el resto de estructuras estudiadas, no mostraron ninguna alteración.
Tras un postoperatorio sin incidencias relevantes, se decidió completar el tratamiento con quimioterapia adyuvante que la paciente, con Adriamicina e Ifosfamida realizó en su Centro de referencia, recibiendo un total de 6 ciclos (1 mensual) con buena tolerancia. Se retrasó el inicio del ciclo en una ocasión por fiebre.
Al año de finalizar el tratamiento complementario la paciente presentó una recidiva locorregional en una T.C. realizada durante una revisión. Por lo que se procedió a la extirpación de la lesión, con informe anatomopatológico de leiomiosarcoma de 6,5 cms. de diámetro con un borde afecto. Se decidió completar el tratamiento con quicio-radioterapia adyuvante, con régimen quimioterápico basado en Ifosfamida a altas dosis (3.520 mg cada 24 horas por 5 días), de los cuales se ha administrado 6 ciclos, uno mensual. Una vez completados los 2 primeros ciclos de quimioterapia, recibió radioterapia externa, a razón de 1,8 Gy/día, hasta completar una dosis total de 45 Gy sobre lecho tumoral y posteriormente una sobreimpresión pélvica con 16 Gy hasta completar una dosis pélvica de 61 Gy. Posteriormente pasó a revisiones periódicas.
A los ocho meses después de haber finalizado el segundo tratamiento adyuvante, 32 meses desde el diagnóstico, la paciente vuelve a presentar una recidiva pélvica de 5 x 5,8 cm., con probable infiltración de recto-sigma y de la vejiga ileal. Se realiza rectosigmoidoscopia con punción aspiración con aguja fina, con resultado anatomopatológico de citología maligna, sarcoma fusocelular compatible con leiomiosarcoma. Se ha realizado estudio inmunohistoquímico con anticuerpos frente a Caldesmón y Miosina de músculo liso, observándose inmunorreactividad intensa de las células tumorales frente a ambos anticuerpos.

Con el diagnóstico de segunda recidiva se recomendó realizar resección quirúrgica con consolidación con braquiterapia. La paciente desestimó la realización de cirugía con braquiterapia por miedo a las complicaciones de la braquiterapia, por lo que fue intervenida en otro centro, realizando exenteración pélvica posterior. En el primer control tras la cirugía, a los tres meses de la misma volvió a presentar una nueva recidiva, a nivel de la incisión, realizándose resección del mismo.
En la actualidad, y 41 meses después del diagnóstico inicial, la paciente se encuentra asintomática, en controles periódicos y sin evidencia de enfermedad.

