Paciente de sexo femenino de 32 años, nulípara, sin antecedentes quirúrgicos, fue observada por masa a nivel de la pared vaginal anterior que condicionaba dificultad miccional.
Presentaba una larga historia de dismenorrea asociada con irregularidades menstruales hasta hace cerca de 5 años, momento en que inicio anticonceptivos orales debido al inicio de la actividad sexual. Hace dos años inició de forma progresiva sintomatología de disuria, dolor pélvica y dispareunia con agravamiento en el período menstrual asociada a ocasionales infecciones urinarias. Un año después notó una masa elástica y dolorosa que se insinuaba a nivel del vestíbulo vaginal. El estudio realizado reveló una lesión quística que fue sometida a punción aspirativa con salida de contenido hemático espeso. El estudio citológico no fue concluyente. Después de una mejoría transitoria e inicial de la sintomatología que duró algunos meses, se verificó un agravamiento del dolor pélvico perimenstrual, de la dismenorrea, del dolor uretral y disuria. La masa vaginal anterior aumentó de dimensiones y por sufrir protusión vaginal pasó a condicionar dificultad creciente en el inicio de la micción con esfuerzo miccional aumentado, fuerza de chorro disminuido, intermitente con necesidad de reducción digital por la paciente al iniciar la micción. En la exploración objetiva, presentaba una masa elástica, muy dolorosa, bien delimitada, de unos 3-4 cm, localizada en la pared vaginal anterior y que se insinuaba en el introito vaginal.
La RMN pélvica identificó una lesión redondeada, bien delimitada, localizada posteriormente a la uretra de 3,9x2,9x3 cm., con hiperseñal en T1 y T2 y que se mantiene en las imágenes de saturación de grasa, aspecto que sugiere lesión quística con contenido proteico ó de tipo hemorrágico. Las sospechas diagnósticas son de un divertículo de uretra complicado de infección y hemorragia o un endometrioma.
La urografía endovenosa reveló normalidad excretora sin evidencia de ectopia o duplicidad ureteral. Apenas se identifica una imagen regular de substracción a nivel del pavimento vesical. La uretrografía no documentó la presencia de ninguna comunicación con la uretra. Fue sometida a uretrocistoscopia con anestesia, no reveladora de ostio diverticular y en seguida fue efectuada una resección de la masa por vía transvaginal. Se resecó la totalidad de la pared que se extendía hasta el nivel del cuello vesical y no fue documentada ninguna comunicación con la uretra. La lesión contenía un líquido hemático oscuro y espeso (tipo chocolate). El examen anatomopatológico demostró endometriosis. En el postoperatorio inmediato tuvo un período transitorio de ligera incontinencia urinaria (asociada a urgencia y a esfuerzos moderados) que cedió con tratamiento anticolinérgico y ejercicios pélvicos.

Realizó tratamiento adyuvante durante 6 meses con triptorelina 3,75 mg mensual: Actualmente se encuentra asintomática y sin evidencia de recidiva.

