Se trata de una paciente de sexo femenino de 26 años de edad, que consultó por un cuadro clínico de cinco meses de evolución consistente en pápulas eritematosas, prurito intenso y angioedema asociado al contacto con el frío y, en algunas ocasiones, asociado a disnea. Los síntomas se presentaban con ambiente frío o con agua fría y sucedían en el área expuesta. Cuando se bañaba en piscina o con agua fría, la reacción era generalizada; cuando lavaba platos o se lavaba las manos, la reacción era local. Cuando ingería bebidas frías, no presentaba edema en lengua ni disfagia, pero sí reacción en las manos al sostener la botella o el vaso frío. La paciente había recibido loratadina y cetirizina, y mejoró del prurito pero no del resto de los síntomas. No había antecedentes personales ni familiares de enfermedades atópicas. Se hizo la prueba del cubo de hielo que fue positiva al minuto. Se inició tratamiento con 5 mg al día de desloratadina y 10 mg al día de montelukast Tres meses después fue revisada nuevamente y refirió tolerar el consumo de bebidas frías y el contacto con agua y ambientes fríos. Continúa con los medicamentos.
