Se presenta el caso de un paciente de sexo masculino, 58 años, con antecedentes de hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2 en tratamiento con insulina y vasculitis del sistema nervioso central de reciente diagnóstico, en tratamiento inmunosupresor con prednisona y azatioprina.
Ingresó por cuadro de baja de peso de 10 kg en 1 mes, compromiso del estado general e inestabilidad de la marcha, con compromiso motor y sensitivo de extremidades inferiores. Dentro del estudio de este cuadro se realizó PET-CT de cuerpo entero con el fin de descartar causa paraneoplásica, el cual evidenció imagen de aire que circunscribía aisladamente el contorno vesical, sin comprometer la vía urinaria alta, compatible con cistitis enfisematosa.

Al interrogatorio dirigido el paciente refería presentar pneumaturia, disuria, polaquiuria, tenesmo vesical, pujo y sensación febril una semana previa al ingreso, sin calofríos. Sin hospitalización reciente ni instrumentalización de la vía urinaria. Sedimento de orina mostró leucocituria > 50 GB/campo, sin hematuria. El urocultivo (VITEK 2) fue positivo para Enterobacter aerogenes (resistente a cefalosporinas) y los parámetros inflamatorios eran normales (PCR < 1 mg/dL, VHS 5 mm, leucocitos en sangre 7.900, sin elementos inmaduros en sangre periférica). Función renal normal (creatininemia 0,89 mg/dL, VFG > 60 ml/min). El paciente ingresó en buenas condiciones generales, hemodinámicamente estable y afebril. Se indicó cateterismo vesical, control metabólico estricto con insulina y tratamiento antibiótico parenteral con imipenem, considerando antibiograma, condición del paciente y estado de inmunosupresión, completando 14 días de tratamiento. Evolucionó favorablemente, afebril, sin compromiso hemodinámico ni alteración significativa de parámetros sépticos. Fue dado de alta a los 21 días de hospitalización, asintomático, manteniendo catéter vesical y con imagen de aire vesical en regresión en radiografía simple de control.
El paciente acudió a control al mes del alta en buenas condiciones generales, sin síntomas urinarios. Se solicita radiografía renal y vesical simple, donde se evidenció regresión completa de los signos de cistitis enfisematosa, por lo que se decidió retiro de la sonda vesical.

