Mujer de 57 años con antecedentes de úlcera duodenal y tabaquismo de dos cigarrillos por día, sin controles de salud. Consultó en el Servicio de Urgencias por lumbalgia de una semana de evolución, agregándose fiebre y progresivo compromiso cuali-cuantitativo de conciencia. Se constató confusa y agitada, en Glasgow 14, taquicárdica, normotensa y afebril, con dolor difuso a la palpación abdominal. Los exámenes de laboratorio mostraron leucocitosis de 21.900 por mm3, 93,8% de neutrófilos, plaquetas 31.600 por mm3, PCR 315 mg/l (VN < 5), glicemia 327 mg/dl, BUN 38 mg/dl, creatinina 0,92 mg/dl, HCO3 16,5 mEq/l, orina completa: leucocitos 20-30 por campo, eritrocitos 10-20 por campo, bacterias (+++), nitritos (+), proteínas (-). Protrombina 45%, TTPK 29 seg. Evolucionó con mayor compromiso de conciencia, Glasgow 8, rigidez de nuca y signo de Blumberg positivo, por lo que se trasladó a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Fue conectada a ventilación mecánica invasiva. Se realizó tomografía axial computada (TAC) de cerebro, tórax, abdomen y pelvis. Se inició terapia antibiótica empírica por sepsis de foco en estudio, con imipenem y vancomicina. Se objetivó el debut de DM tipo 2, siendo tratada con insulina cristalina.
La TAC cerebral no mostró alteraciones. La TAC de abdomen y pelvis reveló imágenes de cistitis enfisematosa, pneumorretroperitoneo y pneumorraquis. Fue evaluada por reumatólogos por la sospecha de espondilodiscitis. Se realizó una punción lumbar, en un nivel alejado de la espondilodiscitis, la que dio salida a líquido cefalorraquídeo (LCR) purulento de mal olor. En hemocultivos, urocultivo y cultivo de LCR se desarrolló Escherichia coli susceptible a múltiples antibióticos. Se ajustó la terapia antibiótica a cef­triaxona, ciprofloxacina y amikacina. El equipo de Urología definió manejo médico de la cistitis enfisematosa. En la TAC de control, cuatro días más tarde, se observó menos aire en el conducto raquídeo y la vejiga, colecciones en espacio discal L5-S1, paravertebral, psoas y derrame pleural leve. La evaluación neurológica evidenció una tetraplejia, hiperreflexia y Babinski presente. Se sospechó un accidente cerebrovascular secundario a abscesos epidurales y se realizó resonancia nuclear magnética (RNM) cerebral, la que evidenció un probable infarto medular bulbar, absceso epidural cervical y lumbar, abscesos paravertebrales múltiples y del psoas derecho, colecciones en L2, espondilitis L5-S1 y fractura de L3. El caso fue discutido por el equipo de Neurocirugía, descartándose la posibilidad de una intervención por su alto riesgo quirúrgico. Se trató durante 7 días con dexametasona por el compromiso medular.

La paciente evolucionó con fiebre durante varias semanas, con hemocultivos negativos. Tras 16 días de ventilación mecánica invasiva fue extubada, trasladada a UCI y luego a sala. A sugerencia de infectólogos completó 28 días de tratamiento con ceftriaxona y se cambió a ciprofloxacina vía oral. Se mantuvo afebril y con parámetros inflamatorios bajos. Requirió drenaje por punción bajo TAC de la colección del psoas derecho, cuyo cultivo fue polimicrobiano. Presentó dolor neuropático de difícil manejo, requiriendo pregabalina, amitriptilina, opiáceos y paracetamol. Hubo una lenta mejoría de la tetraplejia, logrando fuerza M3 en extremidades inferiores y M4 en extremidades superiores al momento del alta. En la RNM de control se observó disminución de los abscesos epidurales, sin evidencia de compresión de plexos ni raíces.
Completó 100 días de antibioterapia, siendo dada de alta en condición estable. Se controla en otra ciudad, y a los 11 meses del alta se mantiene estable, afebril, en rehabilitación de su tetraparesia.
