Mujer de 53 años, con antecedentes de diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial crónica y vejiga neurogénica. Consultó por tres semanas de compromiso del estado general, calofríos, sensación febril no cuantificada, incontinencia urinaria, dolor hipogástrico y aumento de volumen abdominal progresivo.
Ingresó a nuestro servicio obnubilada, deshidratada, mal perfundida, yugulares planas, temperatura 37,8 oC, PA de 100/60 mmHg, frecuencia cardiaca de 114 latidos por min. En el examen se palpó una masa sensible, desde el epigastrio hasta la sínfisis pubiana. Al ingreso destacaron en los exámenes: glicemia de 641 mg/dl, Hb glicosilada 9,5%, hematocrito 35,9%, leucocitosis 20.000 x μL, PCR 130, sodio plasmático 117 mEq/L, potasio plasmático 5,3 mEq/L, creatininemia 0,9 mg/dL, nitrógeno ureico de 35 mg/dl y examen de orina con glucosuria 500 mg/dL, leucocituria 40-50 por campo, eritrocitos 80-90 por campo, bacterias abundantes.
Se realizó una pielo TAC al ingreso, que mostró una vejiga muy distendida, con un volumen estimado de 2.340 ml, con pneumatosis severa en la pared vesical y gas intraluminal. Los riñones se observaron con aumento tenue del tejido adiposo circundante, ambos con moderada hidroureteronefrosis.

Se diagnosticó una cistitis enfisematosa asociada a hidroureteronefrosis bilateral.
La paciente se trató inicialmente descomprimiendo la vía urinaria con sonda Foley, que dio salida a orina de aspecto turbio y abundante gas. Se hidrató hasta corregir el déficit de VEC y los trastornos hidroelectrolíticos. La hiperglicemia se corrigió con insulina. Previa toma de cultivos, se inició tratamiento antibiótico empírico con ceftriaxona y amikacina endovenosa. Urocultivo y hemocultivos fueron positivos para Escherichia coli multisensible. Su evolución clínica fue favorable, completando 6 semanas de tratamiento antibiótico con ceftriaxona. En las imágenes de control previas al alta se comprobó una regresión de la neumatosis de la pared vesical y de la hidroureteronefrosis inicial.

