Varón de 48 años, oriundo de Marchigüe, VI Región de Chile, quien durante su vida laboral trabajó como faenador de corderos. Tenía antecedentes de hipertensión arterial, dislipidemia y un quiste hidatídico pulmonar operado en 1996. Quince años después, presentó un accidente vascular encefálico, sin referir otro tipo de sintomatología cardiovascular. Dentro del estudio etiológico se realizó un ecocardiograma y una tomografía computarizada de tórax (TAC) donde se evidenció una masa quística de 4 x 3 cm en el ventrículo izquierdo, sin signos de ruptura. Se realizó además una ecotomografía abdominal que descartó la presencia de quistes hepáticos. Tampoco tenía antecedentes o síntomas previos sugerentes de anafilaxia.
Posteriormente, evolucionó con dolor precordial opresivo sin irradiación, de intensidad EVA 6/10. Evaluado por cardiología en su hospital base se indicó anticoagulación oral siendo derivado al Instituto Nacional del Tórax con la sospecha de hidatidosis cardiaca.
El paciente ingresó en buenas condiciones generales, afebril y sin alteraciones hemodinámicas, con presión arterial de 130/85 mmHg y 90 latidos por min. Al examen físico no presentaba ingurgitación yugular, roces ni soplos cardiacos (que fueron exhaustivamente buscados) ni tampoco signos de insuficiencia cardiaca. El examen pulmonar fue normal.
El hemograma reveló una eosinofilia de 21%, sin leucocitosis. El perfil bioquímico fue normal. La determinación de anticuerpos IgG anti-Echinococcus granulosus no fue realizada.
La radiografía de tórax era normal y el electrocardiograma presentaba ritmo sinusal, ondas T negativas en DII y alteraciones inespecíficas en la repolarización.
La ecocardiografía realizada en nuestro servicio evidenció una imagen poliquística, ovalada y adherida al macizo de músculos papilares anterolaterales, de contornos bien delimitados en pared libre del ventrículo izquierdo que medía 4,5 x 3,2 x 2,7 cm, sin derrame pericárdico. Estos hallazgos fueron confirmados por resonancia magnética (RNM). El estudio preoperatorio fue completado con una coronariografía, que fue normal.

La cirugía se realizó bajo esternotomía media y circulación extracorpórea, poniendo principal atención en la manipulación cardiaca para no lesionar el quiste. Una vez puesto el clamp aórtico, se disecó la superficie del quiste, se aisló el campo con compresas embebidas en cloruro de sodio al 10% y se puncionó el quiste vaciándolo parcialmente e inyectando solución salina hipertónica al 30%. Posteriormente, se abrió el quiste hacia la cara anterior del ventrículo izquierdo y se vació, retirando las membranas y vesículas hijas. Se completó el aseo de la cavidad con sodio hipertónico y posteriormente se realizó quistectomía parcial y cierre por capitonaje del remanente. El paciente no presentó complicaciones intraoperatorias y la evolución posterior fue favorable. En control ambulatorio post-quirúrgico, el paciente se ha mantenido asintomático, sin evidencias de complicaciones o recidivas y se controlará semestralmente con ecocardiografía y serología para E. granulosus.

