Paciente femenina, 35 años. Antecedentes de hipotiroidismo en tratamiento con levotiroxina.
Presenta cuadro de un año de evolución caracterizado por pápulo-pústulas muy dolorosas, algunas confluentes, formando placas eritematosas con márgenes descamativos en grandes pliegues, pubis y abdomen. Consulta en atención primaria de salud (APS) recibiendo múltiples tratamientos, antimicóticos tópicos y sistémicos, cefadroxilo y ketoprofeno sin respuesta.

Evaluada por médico internista, es derivada urgente a dermatólogo, dado el dolor invalidante que manifestaba la paciente.
Se sospecha pénfigo Hailey-Hailey indicándose hospitalización y biopsia. El estudio histopatológico de las lesiones identificó pústulas subcorneales con abundante infiltrado inflamatorio polimorfonuclear neutrófilo y epidermis con espongiosis leve compatible con una pustulosis subcórnea. Se inició tratamiento con corticoides endovenosos y analgesia; con posterior cambio a corticoides orales (Prednisona 0,8 mg/Kg/peso). Al mes de tratamiento presentó disminución parcial del eritema, descamación y dolor; sin embargo, continuaban apareciendo nuevas lesiones, por lo que se mantuvo la dosis durante otro mes. Al nuevo control, persistían pápulas eritematosas y escasas pústulas, asociadas a leve ardor y prurito. Se decidió iniciar cotrimoxazol forte (160/800 mg) un comprimido cada 12 hrs por 10 días y luego un comprimido al día por 20 días. Al completar tratamiento, la paciente presentó excelente respuesta, sólo hiperpigmentación residual y refería estar completamente asintomática. Se solicitó glucosa-6-fosfato deshidrogenasa para iniciar dapsona, sin embargo, la respuesta terapéutica a esta sulfa, tras dos meses de uso, fue inferior a la observada con el uso del cotrimoxazol, por lo que actualmente continúa con este último antibiótico.

