Mujer de 39 años, portadora de colitis ulcerosa diagnosticada por cuadro clínico y biopsia de colon en diciembre de 2008, iniciando en enero de 2009 tratamiento con sulfasalazina 3 gramos/ día, prednisona 20 mg/día y azatioprina 100 mg/ día. Continuó sintomática pese al tratamiento y control regular, necesitando dos hospitalizaciones el año 2009 por reactivación de la colitis ulcerosa. En junio del 2010 fue nuevamente ingresada por cuadro febril de 15 días de evolución asociado a hemorragia digestiva baja, anemia severa y diarrea. Una nueva colonoscopía demostró una pancolitis, descartándose un megacolon tóxico u otra complicación abdominal. La radiografía de tórax mostró múltiples nódulos finos, de aproximadamente 3 mm, de distribución azarosa, bilateral, mayor a derecha, con patrón miliar y una TCM pulmonar que mostró imágenes micronodulares de aspecto miliar, mal definidas, de distribución difusa y opacidades periféricas con morfología de "árbol en brote" más adenopatías mediastínicas con necrosis central. Las imágenes descritas eran muy sugerentes de TBC pulmonar activa con diseminación hematógena y bronquiolar. La paciente no presentaba tos, expectoración ni hemoptisis pero se constató una insuficiencia respiratoria aguda parcial.

Basados en los hallazgos imagenológicos se comienzó tratamiento antituberculoso el 13 de julio de 2010, pese a tener baciloscopias de esputo negativas. Ese mismo día se acentuó la falla respiratoria aguda como consecuencia de un neumotórax secundario a la instalación de un catéter venoso central. Se instaló un tubo de drenaje pleural y ante la eventual necesidad de ventilación mecánica fue trasladada a una clínica privada de Santiago, al no disponer de camas de UCI en Talca. En Santiago, el equipo médico interpretó el caso como bronquiolitis obliterante con neumonía organizada (BOOP) y suspendió el tratamiento antituberculoso. Inició pulsos de metilprednisolona 1 gramo/día por 3 días, mantuvo prednisona 1 mg/kg asociado a azatioprina 100 mg/día, suspendió sulfasalazina y retiró drenaje pleural. La evolución fue favorable, sin requerir ventilación mecánica, dándose de alta el 27 julio de 2010.
El 5 de agosto consultó en servicio de urgencia del hospital regional de Talca por fiebre 39ºC de cuatro días de evolución, taquipnea, taquicardia e hipotensión, manejándose inicialmente en el servicio de medicina y posteriormente en la unidad de cuidados intermedios. Por la persistencia del compromiso hemodinámico y la sospecha de un shock séptico, ingresó a la unidad de cuidados intensivos a los tres días de admisión. El 10 de agosto fue evaluada por el equipo de respiratorio del hospital regional de Talca y se decidió reiniciar el tratamiento antituberculoso. Evolucionó con falla respiratoria progresiva, requiriendo ventilación mecánica invasiva, apoyo hemodinámico con cristaloides y coloides para mantener presión arterial media estable y presión venosa central hasta 12 mm/Hg más noradrenalina hasta 0,55 gamma/ kg/min y adrenalina hasta 0,40 gamma/kg/min.
Los parámetros de laboratorio y hemodinámicos eran compatibles con un shock séptico, evolucionando refractaria a las medidas señaladas, presentando falla orgánica múltiple, ante lo cual fallece el 19 agosto 2010. Los cultivos bacterianos de secreciones bronquiales, orina y sanguíneos fueron todos negativos. No se demostró otro foco infeccioso bacteriano ni una complicación abdominal derivada de la colitis ulcerosa.

Las baciloscopías de aspirado traqueal (4) fueron negativas, pero el cultivo de Koch de los 30 días fue positivo para 20 colonias de Mycobacterium tuberculosis, resultado recibido post-mortem.
