Mujer de 80 años, sin antecedentes de importancia, consultó en junio de 2007 por cuadro sugerente de neumonía. La radiografía de tórax reveló masa en mediastino anterosuperior que desplazó la vía aérea a derecha y una ecografía cervical confirmó bocio endotorácico. Fue tratada de su neumonía e inició tratamiento del bocio con levotiroxina 50 mcg/día.
En julio de 2007 consultó endocrinólogo por crecimiento rápido del tumor cervical y disnea progresiva de 2 semanas de evolución. TC cervical informó gran masa tiroidea endotorácica, que infiltraba el paquete vascular cervical derecho, desplazaba la vía aérea a derecha y rodeaba tráquea y esófago, siendo derivada a la urgencia de nuestro centro para tratamiento quirúrgico.

Al ingreso, presentaba disnea de reposo, sin compromiso gasométrico y una masa cervical anterior de 12 x 8 cm, mal delimitada y dura, proyectada al mediastino anterosuperior y sin linfonodos palpables. Se hospitalizó con diagnóstico de bocio endotorácico obstructivo. ¿Cáncer anaplástico?, ¿linfoma tiroideo?
Se solicitó evaluación preoperatoria con nasofibroscopia, la que descartó infiltración endotraqueal. Evolucionó con rápida progresión de la disnea, desaturaciones intermitentes y signos de agotamiento respiratorio, requiriendo cirugía de urgencia.
En pabellón, fue intubada al primer intento, con tubo N° 4.5 con conductor. Se realizó una cervicoto-mía amplia y sección de músculos pretlroideos, los que estaban infiltrados. Bajo ellos, la glándula tiroides se encontraba reemplazada por tumor de 15 x 10 cm, que englobaba el paquete vasculonervioso cervical derecho. Una biopsia incisional intraoperatoria sugirió linfoma tiroideo. Se consiguió resección total del tumor, preservando ambos nervios recurrentes y al menos 2 glándulas paratiroides. La tráquea recuperó un lumen adecuado, sin compromiso tumoral macroscópico ni deformidades, por lo que no se realizó traqueostomía. Se cambió el tubo orotraqueal por uno N° 8.

En el postoperatorio inmediato presentó insuficiencia respiratoria global y shock distributivo secundario a un síndrome de respuesta inflamatoria sistémica no infeccioso, requiriendo manejo en Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) con ventilación mecánica (VM) y drogas vasoactivas. Sin hipocalcemia posquirúrgica.
La biopsia definitiva informó "LNH tiroideo de células grandes estirpe B tipo difuso. Compromiso extenso de tejidos peritiroideos. Parénquima residual con tiroiditis de Hashimoto". Células linfoides grandes con CD20 (+) intenso, CD3(), CD30() y pancitokeratina (-).
Al noveno día presentó hemorragia digestiva alta (HDA) con brusca caída del hematocrito y hemoglobina. Endoscopia digestiva evidenció múltiples úlceras gástricas, sin sangrado activo, que fueron biopsiadas. Evaluada por hematología, decidieron diferir el inicio de terapia específica hasta estabilizar a la paciente.
Extubada al día 14, estuvo en ventilación espontánea por cuatro días, pero luego evolucionó tórpidamente, requiriendo apoyo ventila-torio no invasivo intermitente por largos periodos, por lo que a fines de agosto se realizó traqueostomía.
La biopsia de mucosa gástrica informó "acúmulos de células linfoides atípicas, con núcleos irregulares. CD20 (+), CD3 (-) y keratina (-)", compatible con LNH de alto grado, estirpe B.
Presentó múltiples injurias inflamatorias con focos infecciosos pulmonar y urinario, varios episodios de HDA masiva, trombosis venosa periférica extensa que requirió filtro de vena cava y una nefritis intersticial aguda secundaria a fármacos. Recibió terapia con anticuerpos mono-clonales anti CD20 (Rituximab), con mejoría clínica parcial e intermitente, falleciendo a los cincuenta días del ingreso por falla orgánica múltiple.
