Mujer de 66 años con antecedentes de sarcoidosis pulmonar diagnosticada en otro centro hospitalario en 1993 por un cuadro de disnea y compromiso radiológico pulmonar sugerente de TBC pulmonar, cuyo estudio no logró establecer la presencia de bacilos de Koch, a pesar de múltiples baciloscopias y cultivos. Una biopsia quirúrgica pulmonar demostró granulomas no caseificados. Las tinciones de Grocott y Ziehl Nielsen fueron negativas. Con el diagnóstico de sarcoidosis pulmonar se trató con 30 mg diarios de prednisona durante 30 días y luego con 10 mg hasta completar 2 años. Las baciloscopias de expectoración y los cultivos de Koch realizadas posteriormente fueron siempre negativos.
Consultó en mayo de 1999 en nuestra institución por disnea y signos de obstrucción bronquial. La radiografía de tórax demostró extensas lesiones residuales bilaterales, especialmente en lóbulo superior derecho y la espirometría reveló una limitación ventilatoria obstructiva avanzada. En julio de ese año se hospitalizó por acentuación de su disnea y por sospecha de TBC pulmonar; se realizó biopsia bronquial que nuevamente mostró granulomas no caseificados y negatividad del estudio de tuberculosis. Continuó en control ambulatorio regular y se mantuvo en tratamiento con broncodilatadores de corta duración con estabilidad clínica y funcional. A partir de 2003 acusa acentuación de la disnea, con reducción de las actividades de la vida diaria e infecciones bronquiales a repetición que han requerido de terapia frecuente con antibióticos. Se cambió el tratamiento a broncodilatadores ß2 adrenérgicos de acción prolongada asociados a corticoides inhalatorios y posteriormente a tiotropio con alivio parcial de su disnea lo que permitió reasumir actividades de la vida diaria.

Estando estable de su problema pulmonar, a fines de 2006 presentó episodios frecuentes de náuseas y vómitos. Una endoscopia digestiva realizada en otro centro asistencial, demostró edema, congestión, erosiones y ulceraciones a nivel del antro gástrico. La biopsia de la mucosa gástrica mostró granulomas no caseificados, compatibles con sarcoidosis. Se indicó alimentación semilíquida y omeprazol 20 mg cada 12 h con reducción parcial de sus síntomas. Por persistencia de sus molestias gástricas se agregaron 30 mg diarios de prednisona, observándose un importante alivio de su dispepsia luego de 4 meses de tratamiento disminuyéndose la dosis a 20 mg diarios. La endoscopia de control demostró engrasamiento en la mucosa del fondo y cuerpo gástrico con presencia de nodulos a nivel del antro gástrico, cuya biopsia demostró gastritis crónica superficial y granulomas epitelioideos, algunos con cuerpos asteroides de tipo sarcoidóticos. La biopsia duodenal no mostró alteraciones. Una enteroclisis por tomografía computada descartó compromiso intestinal.

En control en agosto 2008 la paciente refería menos disfagia, sin náuseas ni vómitos y había recuperado 4 kg de peso por lo que se redujo la prednisona a 10 mg diarios. Actualmente persiste, sin embargo la disnea de esfuerzos y ha sido necesaria la administración de oxígeno, especialmente durante las actividades físicas por hipoxemia de ejercicio.
La Figura 1b corresponde a una radiografía actual que muestra aumento de la retracción del lóbulo superior derecho.
La evolución de la función pulmonar se resume en las Tablas 1 y 2, que demuestran un compromiso espirométrico progresivo, sólo con una mejoría de la CVF en el penúltimo control. Se aprecia además un grave deterioro de su capacidad funcional con una reducción desde 308 a 188 metros en la prueba de caminata en 6 min en el último año junto a hipoxemia al final de la prueba.

El hemograma y perfil bioquímico actuales son normales. El examen oftalmológico no muestra alteraciones sugerentes de sarcoidosis.
