Paciente de sexo masculino de 78 años de edad, con antecedente de alcoholismo desde hacía 10 años. Ingresó a la Unidad de Emergencia del Complejo Asistencial Barros Luco (CABL) con historia de una semana de evolución, caracterizada por dolor en muslo y cadera derecha, progresivo en intensidad. El día de su ingreso al hospital se asoció a dolor abdominal en el cuadrante inferior ipsilateral y a un episodio de lipotimia. No presentaba antecedentes de trauma abdominal ni otras enfermedades asociadas. En el examen físico de ingreso destacaba una presión arterial de 80/54 mmHg, pulso 78 x', coloración lívida de la zona infraumbilical de la pared abdominal y de las extremidades inferiores. Se aportaron entonces 1.000 ce de solución cristaloide intravenosa que permitieron normalizar la presión arterial. El abdomen aparecía distendido, con dolor intenso a la palpación superficial y profunda en hipocondrio, flanco y fosa ilíaca derecha. Presentaba, además, dolor de rebote difuso, resistencia muscular difusa y puño percusión derecha positiva. En los exámenes de laboratorio de ingreso se obtuvo: glicemla de 250 mg/dl, nitrógeno ureico de 17 mg/dl, creatininemia de 1,17 mg/dl, amilasa 86 U/1, lipasa 40 U/1, proteína C reactiva 2 mg/1, protrombine-mia 83,5%; tiempo de tromboplastina parcial activado: 28,1 s, recuento de leucocitos de 18.200/fxl, hemoglobinemia de 12,7 mg/dl y un hematocrito de 39%. Se realizó una tomografía computada (TC) de abdomen y pelvis, con contraste, que mostró una masa espontáneamente hiperdensa a nivel del hipocondrio y flanco derecho de 16 por 12 por 9 cm y que desplazaba el colon derecho hacia la periferia, manteniendo un plano de clivaje con él. Se sugería la presencia de un extenso hematoma mesentérico, sin poder descartar también neoplasia subyacente. Al segundo día de hospitalización el paciente estaba hemodinámicamente estable, afebril y con menos dolor abdominal espontáneo, sin embargo, el hematocrito de control descendió a 21%, decidiéndose entonces transfundir 2 U de glóbulos rojos e intervenir quirúrgicamente al paciente.
Se efectuó laparotomía exploradora, encontrándose un gran hematoma encapsulado retrope-ritoneal derecho, que se extendía desde el mesocolon transverso hasta la pelvis, sin observar lesión con sangrado activo. Se realizó vaciamiento, aseo, instalación de drenajes en el retroperito-neo y toma de muestras para biopsia, la que, posteriormente, se informó como hematoma de mesenterio sin evidencias de neoplasia.
El paciente evolucionó satisfactoriamente hasta el sexto día del posoperatorio, cuando se observó salida de líquido fecal por los drenajes, realizándose el diagnóstico de fístula estercorácea. Se decidió, entonces, conectar los tubulares a aspiración e iniciar tratamiento antibiótico con metronidazol más ciprofloxacina, con lo que se consiguió buen control de la fístula, la cual evolucionó al cierre definitivo al vigésimo día desde la operación, dándose de alta en óptimas condiciones generales y de la herida. El paciente se ha mantenido en control ambulatorio en policlínico de cirugía, permaneciendo asintomático a 6 meses de su egreso.

