Hombre de 44 años, obeso, marino mercante, con estilo de vida sedentario. Estando de vacaciones, observó que una niña se ahogaba en el mar. Intentó rescatarla con mucho esfuerzo y desesperación, aspirando y tragando mucha agua, hasta casi ahogarse. Durante los dos días siguientes tuvo vómitos, incapacidad para alimentarse, malestar general, mialgias intensas y disminución del débito urinario. Consultó en un Servicio de Urgencia. Estaba hipertenso (170/110 mmHg) y tenía aliento urémico. Era llamativa la presencia de petequias conjuntivales (signo de asfixia) y dolor a la palpación de los músculos de las extremidades y de la pared abdominal. La ecotomografía mostró riñones de tamaño y aspecto normal. En los exámenes de laboratorio destacó azotemia marcada y elevación de las enzimas musculares. El examen de orina fue positivo para sangre y el sedimento mostró sólo 2 a 3 eritrocitos por campo. Se manejó con aporte de volumen y bicarbonato parenteral. Al día siguiente los síntomas urémicos se intensificaron por lo que se hemodializó por dos días consecutivos. Al cuarto día de hospitalización inició una poliuria con recuperación progresiva de su función renal, hasta alcanzar una creatinina de 1,1 mg/dl a los 20 días de episodio inicial referido.
