Paciente diestro, de 54 años, sin antecedentes mórbidos. Ingresó 6 h después de iniciar disartria severa, desviación de mirada a derecha, hemiplejia facio-braquio-crural, hemianestesia y hemianopsia izquierda. El resto de su examen no evidenciaba otras alteraciones. La TC mostró signos precoces de un IMACM derecho. Se discutió con la familia la posibilidad de una progresión a un IMACM y la eventual necesidad de una HD. La familia comprendió y aceptó la intervención.

Su estudio etiológico fue negativo. A las 24 h, el paciente estaba en sopor superficial sin midriasis ni aparición de Babinski a derecha. Se realizó una TC. Debido a la progresión del cuadro clínico y de la TC, se decidió realizar la HD, la cual se efectuó sin complicaciones.

El paciente recuperó conciencia antes de 24 h y fue extubado a las 48 h. No presentó complicaciones. Recuperó la movilidad de la pierna izquierda, logró deglución y fue dado de alta a los 22 días. Desde el séptimo día se inició aspirina (325 mg/día). Se mantuvo en neurorrehabilitación en su domicilio, logrando marcha en 3 meses.
Al cuarto mes se instaló la plaqueta ósea, siendo dado de alta al quinto día. A los 8 meses presentó una crisis convulsiva, se inició fenitoína (300 mg/día). A los 2 años realiza una vida independiente pero limitada a su casa: camina ayudado de un bastón, come solo, se viste y va al baño ayudado por su señora (escala modificada de Rankin= 3).

Al preguntarle a ambos pacientes y sus familias, individualmente, si volverían a realizar la cirugía después de haber sufrido la experiencia, respondieron afirmativamente.
