Paciente diestro, de 61 años, con antecedentes de diabetes mellitus tipo II sin tratamiento. Ingresó 3 h después de haber despertado con disartria severa, hemiplejia facio-braquio-crural, hemianestesia y hemianopsia izquierda. El resto del examen era normal. La tomografía computarizada (TC) mostró signos precoces de un IMACM derecho. Debido a la extensión del infarto se discutió la posibilidad de realizar una HD para evitar el enclavamiento y fallecimiento del paciente. Dada la naturaleza excepcional del procedimiento, se discutieron los riesgos y beneficios con familiares directos, quienes comprendieron y aceptaron la intervención. El estudio etiológico consistió en una ecografía carotídea, un ecocardiograma transtorácico y un Holter de arritmias, los cuales resultaron normales.

A las 72 h evolucionó a sopor profundo asociado a rigidez de descerebración bilateral, sin midriasis. Se realizó una TC de control, siendo sometido a una HD de urgencia. La TC postquirúrgica mostró una hemorragia intraparenquimatosa frontal derecha, probablemente debido a un infarto venoso secundario a una craniectomía insuficiente. Evolucionó sin complicaciones, al cuarto día obedecía órdenes, fue extubado al sexto día y dado de alta a los 20 días con rehabilitación intensiva y aspirina (325 mg/día).
Reingresó al sexto mes para la instalación de la plaqueta ósea (almacenada en el banco de huesos), la cual se realizó sin complicaciones, siendo dado de alta al octavo día. A los 6 meses presentó 2 crisis convulsivas, se indicó fenitoína (300 mg/día). No ha vuelto a presentar convulsiones.

A los dos años de evolución, el paciente deambula apoyado de un bastón, presenta una plejia braquial y hemianopsia izquierda. Se viste y va al baño ayudado de su familia, pero come solo (escala modificada de Rankin= 3).
