Nuestro paciente, sin antecedentes personales de interés, fue diagnosticado en el año 2006 de una neoplasia de células transicionales de vejiga (pT3G3), tratado inicialmente mediante resección transuretral. En el estudio de extensión se detectan metástasis hepáticas y adenopatías retroperitoneales (compatible con un estadio T4N2M1) por lo que es derivado a nuestro centro. Inicia tratamiento quimioterápico con ciclos de carboplatino y gemcitabina, obteniéndose una respuesta parcial. En marzo de 2007 presenta un episodio de hematuria que precisa de tratamiento radioterápico, después del cual realiza nuevos ciclos de quimioterapia. En diciembre de 2007 presenta un nuevo episodio de hematuria; se decide realizar una exploración bajo anestesia de la vejiga, con intención paliativa, durante la cual se aprecia una vejiga repleta de coágulos y masa tumoral extensa que no es posible resecar en su totalidad.

Posteriormente el paciente presenta un episodio de parafimosis, seguido de un cuadro de retención aguda de orina que precisó sondaje uretral de forma permanente y poco después comienza con tumefacción dolorosa peneana mantenida.

A la exploración peneana se aprecia induración dolorosa de los cuerpos cavernosos. Al tacto rectal se aprecia una próstata no sospechosa de malignidad.
En la analítica sanguínea los parámetros fueron normales, con valores del antígeno prostático específico de 0.67 ng/ml.
Realizamos en el mismo acto biopsia percutánea de los cuerpos cavernosos e intento de drenaje de los mismos. Los resultados de la anatomía patológica muestran metástasis de carcinoma de células de transición.

La actitud terapéutica, dadas las condiciones del paciente, ha sido paliativa, mediante tratamiento analgésico y medidas conservadoras. Actualmente el paciente permanece ingresado en nuestra unidad con deterioro progresivo de su estado general.

