Paciente de 31 años, con antecedentes de amigdalectomía, alergia a penicilinas, dos embarazos normales, con un parto eutócico a los 18 años, un aborto legrado a los 22 y una cesárea a los 24. La paciente refería dismenorrea desde siempre. En una revisión ginecológica y con exploración normal, se efectuó ecografía donde se apreció aparato genital normal, y una imagen excrecente en cara posterior vesical de dos centímetros, sugestiva de tumor vesical.

La cistoscopia mostró neoformación polipoidéa, con áreas quísticas, con ligero tinte azulado, de dos cm de diámetro, localizado algo por encima y a la izquierda de orificio ureteral izquierdo. Se practicó RTU de la neoformación, describiéndose la histopatología como: Fragmentos de pared vesical revestidos por urotelio sin alteraciones relevantes. En la lámina propia y en la muscular subyacente se encuentran estructuras glandulares, dispersamente distribuidas, sin signos de atípia, que remedan las glándulas endometriales, rodeadas por estroma también de tipo endometrial. A veces el epitelio de dichas glándulas es de tipo mucoso endocervical, o bien es cuboidéo o cilíndrico ciliado. Focalmente hay acúmulo de macrófagos con pigmento parduzco intracitoplasmático. 

Posteriormente fue controlada por ginecología, aunque nunca se prescribió ningún tratamiento, efectuándose varias ecografías ginecológicas, vesicales y RMN pélvica sin hallar patología pélvica ni vesical. Nueve años después de la RTU, la paciente permanece asintomática, aunque sigue presentando dismenorrea, con dolor pélvico intenso los dos últimos días de la menstruación. En controles ginecológicos recientes con ecografía transvaginal y RMN pélvica no se aprecia patología.

