Mujer de 51 años, monorrena derecha, incluída en programa de hemodiálisis 9 meses previos al trasplante por IRC secundaria a pielonefritis crónica derecha.
Antecedentes personales: nefrectomía izquierda por absceso pararrenal secundario a rotura del riñón izquierdo que contenía cálculo coraliforme y ureteroscopia derecha por cálculo en uréter pelviano derecho en febrero de 1990.Hígado graso en control por Servicio de Digestivo, HTA, hipertrigliceridemia, sobrepeso y gota.
Trasplante de riñón derecho en fosa ilíaca derecha sin incidencias (también arteria renal doble con parche único y anastomosis vasculares a ilíacas externas, implante de uréter a vejiga tipo Paquin). La paciente presentó en el día +5 del trasplante rechazo agudo siendo tratada con pulses de 6-Metil-Prednisolona (400mg/día, 3 días) y fue dada de alta con niveles de creatinina de 2'3 que progresivamente descenderán y se mantendrán hasta la actualidad entre 0'8-1'1. Al alta la paciente seguía tratamiento inmunosupresor también con ciclosporina 8mg/Kg, micofenolato mofetilo 2gr/día y prednisona 1mg/Kg.
En abril de1999, 6 meses después del trasplante, la paciente refiere cuadro de temblor en ambas manos que inicialmente es atribuído a toxicidad de ciclosporina y se comenzó descenso de la pauta de corticoides. Sin embargo, ante el empeoramiento del cuadro, tras un año asintomática, se inició estudio por el Servicio de Neurología. En ese momento, al año y medio del trasplante (marzo de 2000) la paciente presentaba inestabilidad de la marcha, temblores y parestesias en miembros inferiores. En la exploración física se objetivaron moderados signos piramidales en ambas EEII, más acusados en eI izquierdo, sin claro déficit motor; la sensibilidad profunda estaba también levemente alterada. Las pruebas complementarias ayudaron a esclarecer el diagnóstico:
En la RMN se observaron 2 lesiones compatibles con mielitis a nivel cervical C2-C4 y dorsal alto D1.
Los potenciales evocados demostraron retraso significativo en la latencia del nervio tibial.
LCR: leve pleocitosis linfocítica, aumento de la concentración de proteínas y presencia de bandas IgG oligoclonales.
Pruebas serológicas, ELISA y Western Blot, resultaron positivas para HTLV-I en LCR y sangre.
PCR en sangre positiva también para el virus detectándose también en este caso carga viral elevada.
La paciente fue tratada con pulses de 6-Metil-Prednisolona en el momento de agudización del proceso y pauta descendente progresivamente de corticoides. Sin embargo, además de hábito cushingoide, la paciente presenta pérdida de audición progresiva, incontinencia de orina de predominio nocturno que ha mejorado con Tolterodina (pendiente de estudio urodinámico en el momento actual) y evoluciona hacia discreta invalidez.
