Se presentó a nuestro servicio un paciente masculino de 69 años de edad con una masa firme a la palpación, no dolorosa, móvil, localizada en la porción externa del párpado superior derecho y de 1 año de evolución. La masa tumoral no se encontraba adherida a la piel, tarso o periostio. Tanto la agudeza visual como la motilidad ocular se encontraban conservadas. Presentaba además de ptosis una leve proptosis. No presentaba antecedentes personales ni familiares de relevancia.

Los estudios con tomografía computada (TC) y resonancia nuclear magnética mostraban una masa redondeada bien circunscripta ubicada en la fosa lagrimal que no producía demasiado desplazamiento del globo ocular ni erosión ósea.
Según la clínica, en lugar de un tumor mixto, se podría haber sospechado de un quiste dermoide o de algún quiste ductal (dacriocele) de la glándula lagrimal, lesiones que más comúnmente se confunden con el adenoma pleomorfo. Sin embargo, los quistes dermoides orbitarios se presentan a edades más tempranas y tienen la particularidad de que en la TC se observa un discreto defecto osteolítico con márgenes escleróticos en el reborde orbitario. Por otra parte, los quistes ductales se observan subconjuntivalmente con una tonalidad azulada o grisácea, son más blandos a la palpación debido a su delgada cápsula y pueden fluctuar en tamaño periódicamente.
Basándonos en la clínica y en los estudios radiográficos, decidimos no realizar biopsia de la lesión.
Bajo anestesia general y mediante un abordaje trans-septal (orbitotomía anterior), se efectuó la exéresis del tumor con cuidado de no dañar su cápsula. Se practicó una incisión de 4 cm en un pliegue del párpado superior y mediante divulsión roma y cortante se obtuvo acceso a traves del músculo orbicular. La masa tumoral fue removida junto con tejido glandular normal.

La muestra fue enviada para su estudio anatomopatológico y la microscopía era característica del tumor mixto: cordones y túbulos epiteliales inmersos en tejido mixomatoso y condroide. El tumor era bien circunscripto y no existía evidencia alguna de atipía celular ni de malignidad.
El postoperatorio fue muy satisfactorio y tras un año de seguimiento no se han registrado recidivas.

