Varón de 39 años con antecedentes de adicción a drogas por vía parenteral y hepatitis C, que acude a urgencias por un cuadro de dolor epigástrico de aparición brusca, irradiado a todo el abdomen, continuo, tras administración de cocaína y heroína i.v., junto con gran agitación psicomotriz. TA: 160/60 mmHg, 75 latidos por minuto y temperatura de 35,8 ºC. En la exploración se encuentra un abdomen blando y doloroso sin signos de irritación peritoneal. Analítica: Glu 111 mg/dl, Cr 1,21 mg/dl, CPK 889 UI/l, BT 2 mg/dl, GOT 77 UI/l, GPT 51UI/l, amilasa 48 UI/l, lipasa 4 UI/l, troponinas 0, Hb 14,8 g/dl, leucocitos 26500 m/l, fibrinógeno 535,2 mg/dl. Rx tórax, ECG y orina normales.
Gasometría: pH 7,455, pO2 86, pCO2 35,9, HCO3 25,5, Sat O2 97,1%.
Rx abdomen: asas de colon dilatadas con heces. AngioTAC abdomen: hallazgos compatibles con isquemia en territorio de AMS, y tronco celíaco. No se identifica flujo en tronco celíaco y trayecto inicial de AMS apreciándose la arteria hepática y esplénica filiformes y con algo de contraste en AMS distal. Signos de sufrimiento intestinal con dilatación de asas y neumatosis, gas en venas mesentéricas y gas portal. Hígado y bazo con aspecto isquémico. Líquido libre intraperitoneal.

La gran extensión de la isquemia revela un pronóstico infausto y desaconseja ningún procedimiento quirúrgico agresivo, falleciendo el paciente a las pocas horas.

