Mujer de 78 años que fue remitida al hospital cuando se le detectó un bloqueo auriculoventricular de tercer grado durante un examen rutinario. La paciente quedó ingresada y se implantó un marcapasos temporal endovenoso 7F (electrodos de platino) en el ventrículo derecho a través de la vena yugular interna derecha. Fue necesario recolocarlo en cinco ocasiones durante las primeras 24 horas debido a un insuficiente sensado auricular. El tercer día de ingreso se colocó un marcapasos permanente VDD a través de la vía subclavia izquierda sin incidencias. Al día siguiente la paciente tuvo febrícula y fue tratada ambulatoriamente con cloxacilina. Los hemocultivos fueron negativos. Diez días mas tarde, ingresó de nuevo en el hospital debido a febrícula intermitente, disnea, tos no productiva y dolor pleurítico en hemitórax derecho. La herida quirúrgica estaba limpia e indolora. La radiografía de tórax reveló cardiomegalia y un derrame pleural derecho. El ECG mostraba un bloqueo auriculoventricular de tercer grado con ritmo de escape de marcapasos. No había sensado de la onda P, por lo que se aumentó la sensibilidad del electrodo auricular y el dispositivo funcionó adecuadamente. Al día siguiente la paciente tenía mayor disnea, ingurgitación yugular y edemas en miembros inferiores. Se auscultó por primera vez un fuerte roce pericárdico sobre la región precordial. En el ecocardiograma se vio un derrame pericárdico de 5 mm sin colapso ventricular derecho. El cable del electrodo estaba dentro del tracto de salida del ventrículo derecho. La proteína C-reactiva era de 153 mg/dl, el fibrinógeno de 659 mg/dl y la VSG de 57 mm en la primera hora. Los anticuerpos antinucleares, anticuerpos antimúsculo cardiaco, complemento y factor reumatoide fueron negativos. Los anticuerpos frente Coxsackie B1 a B6 y Echovirus fueron también negativos. La paciente fue tratada con diuréticos y prednisona (30 mg/día). Su estado mejoró rápidamente. Dos semanas después, el roce pericárdico y el derrame pleural habían desaparecido y los marcadores inflamatorios se habían normalizado. La dosis de prednisona fue reduciéndose gradualmente a los dos meses hasta suspender, con recurrencia de los síntomas (dolor torácico pleurítico y elevación de los marcadores de inflamación) dos meses después. Se trató con un nuevo curso de prednisona sin recurrencias posteriores.
