Un hombre de 34 años (etnia desconocida) con antecedentes de eccema infantil y asma se presentó con una lesión de la piel en el muslo izquierdo (10 cm) en junio de 2015. Se sometió a radioterapia neoadyuvante del muslo izquierdo de julio a agosto de 2015 (45 Gy en 25 fracciones de 1,8 Gy en radioterapia conformada 3D), seguida de una gran resección que incluyó el vastus intermedius izquierdo, el recto anterior y parte de los músculos vastus lateralis 7 semanas después (octubre de 2015). La cirugía se clasificó como R0. La extensión del trabajo reveló múltiples micronódulos pulmonares bilaterales que se manejaron mediante vigilancia activa. En enero de 2016, la progresión de estos micronódulos llevó a la introducción del tratamiento sistémico de primera línea con sunitinib a una dosis de 37.5 mg por día, 3 de 4 semanas. Los medicamentos concomitantes incluían fluticasona/salmeterol inhalados a demanda y salbutamol. La tolerancia inicial del tratamiento fue buena, marcada por el síndrome mano-pie de grado 1, toxicidad en las uñas (rayas) de grado 1 y diarrea de grado 1. En mayo de 2016, 4 meses después de la primera dosis de sunitinib, la paciente experimentó una hinchazón dolorosa en el área de la cicatriz quirúrgica. La resonancia magnética (MRI) mostró un edema difuso y marcado del compartimiento anterior del muslo, caracterizado por una alta intensidad de señal en las imágenes ponderadas en T2, sin lesiones nodulares, que circunscribían un núcleo central, y sin ninguna anormalidad de señal ósea. La mayor visibilidad de la fascia intermuscular y la convergencia de las fibras musculares normales (efecto de agujero negro), en contraste con el desplazamiento observado en los tumores, fueron otras características que sugieren miositis mostró una extensa masa calcificada > 12 cm de altura en el compartimiento muscular anterior, que era continua con el hueso cortical a través de la osificación periosteal en algunos lugares. Finalmente, en la resonancia magnética, la masa era hipointensa sin realce con gadolinio en imágenes ponderadas en T2, correspondientes a una masa calcificada (Fig. Se confirmó la continuación de los resultados clínicos favorables. Cinco meses después del diagnóstico de MOC, el paciente permaneció asintomático. Una radiografía simple mostró una osificación global de la masa correspondiente a una MOC típica plenamente incorporada al hueso cortical femoral (Fig.