Una mujer de 24 años de edad fue llevada al departamento de urgencias con dolor abdominal y vómitos (no biliosos) que habían durado tres días. El dolor tenía un carácter cólico y estaba asociado a náuseas. No había tomado nada por vía oral durante dos días debido al dolor. Informó de antecedentes de dispepsia leve, pérdida de peso y saciedad precoz, por lo que solía tomar medicamentos antiácidos de forma irregular unos meses antes de la presentación. La enfermedad empezó a empeorar en los últimos 3 días. No había antecedentes médicos ni quirúrgicos negativos.