Un hombre de 86 años con fibrilación auricular presentó un inicio agudo de una cuadriparesia espontánea (es decir, extremidades superiores 2-3/5, extremidades inferiores 5/5, hiperestesia difusa en las extremidades superiores, marcada ataxia y marcha tándem deficiente). Su historial médico incluía enfermedad de Parkinson idiopática de más de 10 años de duración. Los medicamentos del paciente incluían el anticoagulante dabigatran etexilato más agentes antiplaquetarios adicionales (es decir, clopidogrel y aspirina). Sus otros medicamentos incluían amiodaron, carbidopa-levodopa y rasagilina. Los valores de laboratorio revelaron un WBC sérico de 4.8 × 103/uL, Hgb 13.0 g/dL, plaquetas 111 × 103/uL, un PT elevado (PT 14.3 s), y PTT (PTT 65 s). El INR fue, sin embargo, de apenas 1.0. Es interesante destacar que el nivel de troponina fue normal (0.01 ng/mL). La resonancia magnética sagital (es decir, no pudo tolerar secuencias completas) demostró un hematoma epidural ventral expansivo que se extendía desde C2 hasta T2 y que causaba una compresión significativa de la médula. La señal dentro del coágulo era hipointensa en las secuencias T1 e hiperintensa en las secuencias T2 [ y ]. También se observó un vacío de flujo en el espacio epidural posterior al espacio discal C6-7. La gestión médica del paciente incluyó la suspensión de aspirina, clopidogrel y dabigatran etexilato. Después de consultar con el servicio de hematología-oncología, se le dio al paciente idarucizumab, un inhibidor de anticuerpo monoclonal directo para dabigatran. Además, se le dio inicio a la administración intravenosa de dexametasona 6 mg cada 6 horas y gabapentina 100 mg 3 veces al día. En el plazo de 2 semanas, el paciente recuperó la función neurológica normal (es decir, su línea de base). La resonancia magnética obtenida un mes después (confirmó la resolución completa del hematoma epidural ventral sin hemorragia residual) [y].