Una paciente de 23 años de edad, sin antecedentes médicos conocidos, fue remitida a nuestro centro en la semana 9 de su primer embarazo debido a vómitos incoercibles y deshidratación leve. Fue admitida en el departamento de Obstetricia, donde recibió tratamiento sintomático con antieméticos y procinéticos. Fue dada de alta al tercer día con el diagnóstico de hiperemesis gravídica. No obstante, 2 semanas después, la paciente fue readmitida por presentar vómitos incoercibles, mareos y dolores de cabeza. En esta ocasión, se añadió vitamina B6 a su tratamiento, y fue dada de alta al quinto día. En la semana 16 de gestación, la paciente fue readmitida porque persistían los síntomas. En ese momento, la paciente estaba confusa y desorientada, y también se quejaba de un dolor de cabeza occipital opresivo. En el examen físico, se encontraron parálisis del nervio craneal VI, papiledema y clonus del tobillo derecho. Se realizó una resonancia magnética del cerebro, sospechando una trombosis del seno dural. Sin embargo, el estudio reveló un hidrocefalia triventricular con edema transependimario debido a un tumor en la fosa posterior [Figuras y]. La paciente fue evaluada por los autores y se le realizó una derivación ventrículo-peritoneal urgente con una válvula de alta presión sin complicaciones. A pesar de un curso favorable en el período postoperatorio inmediato, la paciente experimentó un deterioro neurológico con visión borrosa, vómitos y dolores de cabeza 10 días después. Estos síntomas no respondieron al tratamiento médico con dexametasona. En vista de esto, se realizó una ventriculostomía endoscópica del tercer ventrículo y se le extirpó el sistema de derivación. Al mismo tiempo, discutimos con el departamento de obstetricia la necesidad de operar la masa, ya que la paciente mostraba una afectación progresiva del tronco encefálico. A las 22 semanas de gestación, la paciente se sometió a una craneotomía suboccipital derecha con resección parcial de una masa muy vascularizada en el margen posterior del agujero occipital. La biopsia intraoperatoria reveló un tumor estromal de bajo grado, que sugería un hemangioblastoma. La cirugía se realizó sin complicaciones obstétricas o neurológicas. En el período postoperatorio, la paciente solo presentó una leve hemiparesia derecha, que remitió en pocos días. La biopsia definitiva reveló la presencia de una neoplasia vascular con células irregulares en forma de cuerno de ciervo y una inmunohistoquímica positiva para CD34 y vimentina. Todo ello era compatible con un hemangiopericytoma. La paciente siguió siendo objeto de seguimiento en las clínicas ambulatorias de neurocirugía y obstetricia después de la semana 26 de gestación. Se le practicó una cesárea en la semana 36 debido a una restricción del crecimiento intrauterino, que se llevó a cabo sin complicaciones. Actualmente, tanto la madre como el bebé gozan de buena salud.