Un hombre de 41 años de edad, con un largo historial de dificultad para iniciar la micción y dolencias en la parte baja de la espalda, con un inicio reciente de parestesia en la cadera y dolencias en las piernas, que se habían asociado con una disminución de la sensación en la eyaculación e incontinencia fecal ocasional. No había antecedentes de disrafismo espinal, anomalías espinales congénitas, cirugía espinal previa o punción lumbar. El examen clínico no reveló anormalidades cutáneas. El examen neurológico no presentó particularidades. La tomografía computarizada (TC) de la columna lumbar no reveló anormalidades óseas. La resonancia magnética (RM) confirmó la presencia de una lesión intradural extramedular en T12/L1, que estaba causando una marcada compresión del cono distal. El tumor medía 35 × 14 mm y mostraba señalización hiperintensa en T1 de pregadolinio y baja señal en T2 con un pequeño elemento en forma de media luna de grasa en el borde superior dorsal. Figuras y. El tratamiento quirúrgico consistió en una laminectomía de T11 a L1 y una escisión subtotal. En la cirugía, una vez que se abrió la duramadre, la cápsula se descomprimió inicialmente y se drenó una cantidad considerable de fluido proteico. Después de eso, la mayoría de la cápsula se extirpó, no obstante, se encontró que la base del tumor estaba densamente adherida al cono distal. Se decidió que no se podía diseccionar de forma segura del cono y, por lo tanto, se conservó un delgado borde de la cápsula. Después de la operación, el paciente desarrolló una retención urinaria transitoria, pero se recuperó bien y el dolor de espalda y piernas desapareció. La función de su vejiga mejoró, aunque sigue presentando episodios de incontinencia fecal. El examen histopatológico de la lesión demostró elementos de endodermo, mesodermo y ectodermo con fragmentos de queratina degenerada, espacios quísticos revestidos con epitelio escamoso estratificado, tejido adiposo, tejido neural desorganizado y epitelio secretor de moco. No se observaron elementos inmaduros ni células malignas. La imagen postoperatoria al cabo de un año confirmó la descompresión exitosa del cono y no mostró evidencia de recurrencia del tumor. Figures and.