Una paciente de 52 años de edad fue derivada a nuestra institución con dolor persistente en el húmero derecho debido a un fracaso recurrente del implante y a la no unión del húmero derecho Diez años antes, se le había diagnosticado un leiomiosarcoma de grado 2 en la zona fracturada que estaba siendo tratada. Después de la resección quirúrgica y el injerto de tejido libre (colgajo inguinal para cubrir), se le prescribió una radioterapia posoperatoria con 60 Gy en 30 fracciones. La paciente sufrió entonces una fractura cerrada del eje del húmero derecho mientras levantaba un objeto liviano. La fractura se estabilizó con un clavo retrógrado, pero la fijación falló después de 18 meses. La fractura se revisó luego con una fijación de doble placa y se logró una mejora biológica con la implantación de un injerto óseo autólogo proveniente de la cresta ilíaca pélvica. No obstante, 14 meses después de la revisión, el paciente presentó una falta de unión asociada con el fracaso del implante y fue derivado a nuestra institución. El paciente tenía un historial médico previo gratuito. El paciente mostró dolor dependiente del movimiento en el brazo superior derecho. Debido a la fijación de la placa doble implantada, no hubo inestabilidad. Después de la radiación y la cirugía previa, la piel se vio comprometida por formaciones de tejido cicatricial masivo. El paciente no mostró signos clínicos de infección ni déficit neurológico. El análisis de sangre y de orina fueron normales. El electrocardiograma, la radiografía de tórax y el gas en sangre arterial también fueron normales. Una tomografía computarizada y una resonancia magnética del brazo no mostraron recurrencia local ni enfermedad metastásica.