Una mujer asiática de 18 años se presentó en nuestro departamento de cirugía con dolor abdominal, incomodidad y una masa palpable. Hace varios meses, este paciente sintió molestias abdominales. Sin embargo, no se le hizo una evaluación más a fondo. El paciente no tenía ningún otro antecedente médico. El paciente no tenía antecedentes personales o familiares de enfermedades similares. La presión arterial inicial fue de 120/80 mmHg; la frecuencia cardiaca, de 86 latidos/minuto; la frecuencia respiratoria, de 14 respiraciones/minuto; y la temperatura corporal, de 36,9 °C al ingreso. Sus ruidos intestinales eran normoactivos y regulares. El examen físico reveló una sensibilidad inespecífica en todo el abdomen. No obstante, se palpó una masa muy grande desde la zona epigástrica hasta la zona pélvica. El examen inicial de laboratorio reveló niveles normales de leucocitos y hemoglobina. La tomografía computarizada abdominal reveló una gran masa grasa con un complejo componente de tejido blando. El tumor tenía un tamaño aproximado de 30 cm × 20 cm × 10 cm y llenaba toda la cavidad abdominal. El tumor empujó hacia arriba las vísceras abdominales desde la cavidad pélvica. Los resultados nos llevaron a considerar la neoplasia retroperitoneal, incluido el liposarcoma retroperitoneal.