Una mujer de 44 años de edad se presentó con cifosis progresiva durante más de 10 años y dolencias en la parte baja de la espalda en los últimos 2 años. Hace unos 10 años, justo después de dar a luz, sufrió de cifosis. Después de permanecer mucho tiempo de pie y de cansarse, empezó a sentir dolencias en la parte baja de la espalda y su estatura se redujo al levantarse por la mañana, pero no le diagnosticaron ni le dieron tratamiento. También sufrió de una grave inferioridad debido a la deformidad. En los últimos 2 años, su dolor se agravó gradualmente. Hace muchos años, en un hospital local, se le diagnosticó neurofibromatosis. El paciente no tenía antecedentes médicos. La paciente medía 144 cm de altura y pesaba 40 kg. Presentaba una masa de manchas cafés y neurofibromas en todo el cuerpo. Tenía una cifosis toracolumbar angular, pero no había signos de daño en la médula espinal ni de disfunción neurológica. La densidad mineral ósea es la siguiente: cuello femoral, 0,747 g/cm2; y punta de fémur, -1,8. La masa ósea del fémur disminuyó. Los exámenes preoperatorios de tomografía computarizada (TC) y resonancia magnética mostraron subluxación rotatoria de la vértebra L2, fusión espontánea de las vértebras T12-L4, delgados pedículos de L1-L5, expansión de la ectasia dural y la médula espinal ubicada en el lado cóncavo (derecho).